Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de julio de 2011

Capitulo 35: Elección.

Quiero agradecer a Vivi, a Queen, a Aphrodite y a cada persona que ha leído esta historia de manera anónima C:

El próximo capitulo -que si, es el ultimo- no tardara mucho en colgarse. De todas formas, continuare editando los capítulos. ^^ E incluso si lo termino de editar todo, puedo que lo suba en formato Word xD

Ahora si les dejo el cap:


Elegir a quien amas en verdad.

Mi cabeza se sentía confundida, recargada de información de la cual jamás debí olvidarme: El pasado.

A quien amo en verdad… ¿Balthazar o Jean Paul? ¿Jean Paul o Balthazar?

Abrí lentamente mis ojos y me senté sobre la cómoda cama de dos plazas, no me importaba saber donde estaba, simplemente quería entender todo.

¿Balthazar o Jean Paul?

Mis pies tocaron el frío suelo y el camisón largo cayó en un delicado movimiento, camine hasta un gran ventanal y me maraville ante la vista…

¿Balthazar o Jean Paul?

Una de las tres puertas de la habitación se abrió y antes de que pudiese reaccionar era aplastada en un asfixiante abrazo. No necesitaba girarme para saber que era Dania. Ella sollozó y me apretó con más fuerza.

—Creí me morirías, estúpida chiquilla…

—Soy mayor así que la estúpida chiquilla eres tú, Dania. –dije medio en broma, medio verdad.

—Me hiciste sufrir, Aurora.

— ¿Rompí tu corazoncito? Quien lo diría, ¿eh?

— ¡Volviste! –chilló la pelirroja sonando gratamente asombrada.- ¡Volviste a ser mi malcriada amiga!

Me gire y nos miramos por largos segundos antes de estallar en carcajadas. Ella me abrazo con fuerza y sonrió feliz.

— ¿Así recuerdas todo lo que hicimos?

—Si, aunque desearía no hacerlo… Bueno, la mayor parte –dije bromeando, Dania soltó risitas bajas antes de tomar mis manos y apretarlas como si en verdad no creyese que estaba “de vuelta”.- Bueno no es para que coloques esa cara, Dan…

—Un mes. –susurró dejando caer sus hombros. Parpadee confundida y ella continuo.- Estuviste un puto mes sin reaccionar, apenas respirabas, y no me asombrarías si bajaste de peso.

— ¿Un mes? ¡Oh dios, es mucho tiempo! P-perdí demasiado tiempo y moriré.

Ella se quedo en silencio antes de arrastrarme al medio de la habitación, con rapidez vampirica se metió a una puerta que parecía llevar a un extenso ropero, dos segundos después volvió con un vestido de lo más cool y un par de zapatos cómodos.

—Aun hay tiempo, si vamos por mamá, ella te puede salvar…

— ¿Dónde esta Denisse? –pregunté mientras me vestía con rapidez.

—Ellos se la han llevado…

— ¿Ellos? –pregunté ceñuda antes de tomar aire y mirar a mi amiga con sospechas.- ¿Dania que…? ¿Dónde estamos?

—En el castillo… ¡Oh dios, apresúrate, podemos salir en cinco minutos!

— ¿Qué castillo? –Pregunté frenética mientras me acomodaba los zapatos y me colocaba el vestido lo mas rápido posible- ¿Qué castillo?

—Estamos en Italia, Aurora, estamos en el castillo real.

¿Jean Paul o Balthazar?

—Mira, tenemos solo una oportunidad de salir de aquí. Yo los distraigo y tú simplemente corre hacia donde tu instinto te guíe.

Y así lo hicieron, Dania pateo la puerta hasta derribarla, dos grandes hombres caminaron de inmediato hacia ellas, pero la pelirroja fue mucho más rápida y empujo a Aurora.

—Corre y no se te ocurra mirar atrás. –exclamó Dania asestándole un fuerte golpe en la mandíbula a uno de los vampiros.

—Cuídate. –pidió Aurora retrocediendo hasta chocar con la muralla. Dania bufo.

—No prometo nada, Aurora, solo vete.

—No, no me muevo hasta que lo digas, promételo. –suplicó Aurora, justo antes de sentir un fuerte plop y frente a ella apareció Antonello quien le sonrió antes de golpear al vampiro que quería atacar a Dania por la espalda.

—Ey, yo lo prometo por ella. Aurora, vete, sigue tu instinto.

—Si… ¡cuídala!

—No tiene por que cuidarme

—Oh ya cállate.

Las voces de ambos resonaron por varios segundos en su cabeza antes de volver a escuchar la voz de su conciencia.

¿Jean Paul o Balthazar?

Ya debes elegir. Elige a quien amas.

Derecha, izquierda, derecha, derecha, derecha… ¿Qué acaso nunca terminaban estos malditos pasillos? Se detuvo solo por un segundo para mirar por encima de mi hombro, respire entrecortado justo antes de que un musculoso y grandote hombre me afirmara de la cadera y me aplastara contra el suelo.

Eres una chica mala, de seguro el rey te querrá matar.

Joder, estaba en grandes problemas. Cerró los ojos y con un potente grito golpeó la cabeza del grandulon, él se movió con sus ojos llenos de asombro mientras veía como de su sien corría sangre.

¿Humano, eh? –dije antes de mover con rapidez mi pierna y azotándola contra su caja toráxica.- lo siento, amigo, no es nada contra ti… pero intento salvar mi pellejo.

Y con esa afirmación salí corriendo, dejando al hombre inconciente tras de mi. Agradecí mentalmente el hecho de que él solo estuviese vivo. Corrí con más fuerza, rogando que nadie más me escuchase. ¿Dónde infiernos iba? Cielo santo, que no estuviese equivocada.

Elige ya: Balthazar o Jean Paul.

Frene en seco, dando un grito de horror y sosteniendo mi cabeza. La voz que acababa de sonar dentro de su cerebro no pertenecía a su ya muy conocida conciencia... Ni de cerca, por que esta era la voz de un hombre.

¡oh, ya me descubrió! ¿Dime, Aurora, a cual de mis dos hijos elegirás?

Una cosa muy filosa se clavo en mi cuello, y chille de dolor, demonios eso dolía como un infierno, pero no eran colmillos… ¡era una aguja!

Dulces sueños, princesita.

Una mujer. Una mujer me había drogado.

Me senté de golpe y me di cuenta que estaba en el suelo. Que linda amabilidad, dejarme en el suelo. Escanee con rapidez lo que me rodeaba y abrí la boca con asombro. ¿Qué demonios pasaba con esta gente?

Estábamos en una jodida asamblea y al parecer yo era la exhibición.

¿U-uh? ¿Qué fue de lo que me perdí?

Dania me envió una mirada de diversión y movió su cabeza de un lado a otro, estaba amordazada al igual que Antonello y Denisse.

Me levante del suelo y sacudí mi falda.

Vaya, yo creí que los reyes eran de lo más amables. U-uh como me equivoque.

Cierra tu boca, chiquilla mal criada.

¿Qué? Oh tu debes ser la madre de Max y Anto. ¡Tus hijos son muy simpáticos! ¿De donde saco Max su simpatía? Por que al parecer ni de ti ni de su padre… Tal vez el padre de Antonello si lo es-

Silencio.

Avril. Ah, si, sabia que era ella. La mire por largos segundos sintiendo que a mi alrededor todos hacían reverencias exageradas. Levante mi ceja y ella clavo sus grises ojos en mí. De ahí salieron los ojos de Jean Paul.

Haz una reverencia frente a tu reina.

Lo lamento –dije apenada, caminando hasta quedar frente a ella, era imponente, sonreí con inocencia antes de estirar mi mano para ofrecerla como saludo.- Lo lamento, señora, porque yo no tengo reina.

Tú perteneces a mi reino, por lo que debes hacer una reverencia.

Ya veo… -ladee mi cabeza y la mire ceñuda.- ¿Debo hacer una reverencia, entonces?

Te estas pasando de la raya.

Bruno. Él levantó su ceja y se recostó sobre la silla, parpadee confundida.

¿Buscas a mi hijo, humana?

Mi corazón latió con furia, me gire con los puños apretados y mire altivamente a Avril.

Te equivocas, no soy humana.

Aun así, buscas a mi hijo.

No.

Son compañeros.

Eso no es cierto.

Estas rompiendo su corazón.

Su marido lo ha logrado. ¿Él quería que sucediera, no es cierto? Así yo tendría que elegir entre Balthazar y Jean Paul. Le divierte saber que mi corazón esta dividido entre ambos… Pero no caeré en su juego.

Con aquella afirmación me gire y mire a Bruno con el mentón en alto.

Déjame decirte, Bruno, que tu fachada fue realmente muy convincente, ¿nadie sospecharía de la sombra de Jean Paul, no? Es realmente muy inteligente de su parte, señor rey.

Así que ya me descubriste.

Él se levanto y camino hasta quedar frente a mí.

Yo que creí que con tu estupidez jamás te darías cuenta. Ahora, Aurora, ya que estas en mi reino, serás condenada justamente…

¿Bajo que cargos?

Bajo los cargos de traición y deslealtad a tu rey, niña insolente.

Como ya dije, usted no es mi rey.

¡Asesínenla, ya!

Debería hacerle caso a su esposa, después de todo esta demasiado asustada y quiere que me muera de una vez…

Esto me recordaba a Alicia en el país de las maravillas, lo único que faltaba era que Avril se pusiera a chillar que me cortaran la cabeza. Me encogí de hombros y mi estomago se anudo cuando la puerta principal se abrió y entro Jean Paul, junto a Balthazar.

No la matare aun, por que esto acaba de comenzar.

Padre, dejadla en paz.

Ah, ¿la defiendes teniendo en cuenta que ella ya eligió?

Jean Paul ladeo su cabeza y me miro a los ojos con una sonrisa de lado.

Si.

¡Hijo! ¿Por qué…?

Por que la amo.

Ah, que romántico de tu parte hijo, teniendo en cuenta que la raptaste y…

Él no lo hizo.

Mi cabeza giró automáticamente a ver a Balthazar, él me guiño coquetamente un ojo y encaró a Avril quien lo miró con furia y resentimiento. Jean Paul miro a Balthazar largos segundo antes de que este comenzara hablar.

De hecho, Avril, lo hiciste tú. Que despreciable.

¡Tú, bastardo, no tienes derecho hablar!

Claro que lo tengo, recuerda que soy hijo de tu amado y asqueroso rey.

— ¡Te voy a matar!

Ya quiero verte intentarlo.

Lo que pasó a continuación fue como en cámara lenta, Avril saco una enorme espada de la nada y se abalanzó contra Balthazar, apenas escuche los gritos de Denisse y Dania por que los míos eran mucho más fuertes, aun así, él jamás despego su vista de mis ojos y no se movió ni un centímetro. Me moví para que no le pasara nada, pero fui detenida por las fuertes manos de Bruno, o del Rey, o como quiera que se llamara. Iba a matar a Balthazar, esa perra lo asesinaría. Pero a último hora, Jean Paul se interpuso en el camino de su madre, quedando con una profunda y de seguro grave herida.

¿Qué harás ahora que él dio la vida por ti?

Si, exactamente eso me preguntaba.

miércoles, 20 de abril de 2011

Capitulo 34: Ella descubre la verdad.

Viviana: ¡Gracias por comentar! Parece que no eres muy fans de J.P, creo que solo locas como Vaal lo adoran >.< ella sabe que es una bromita.
Vaal o Queen: bah, ya me apiade de tu Jean Paul, así que no me golpees. ¡Aun no cuelgas el capitulo que te mande ¬¬ ni los premios! Avísame, por que si no los subo yo :P Ya, ahora si, les dejo con un nuevo y shockeante capitulo que espero las deje con la boca abierta. **************Capitulo anterior
¿Era mi culpa o él era así desde antes?
Moví mi cabeza para espantar las ideas, ahora eso era lo que menos importaba, tenia que salir de este lugar. Pronto. Al final del pasillo este se dividía en dos, también me fui a la izquierda, corrí y corrí…
¿Y adivinen?
Era un pasaje sin salida.

**************
Y, no, para que sepas no era lo peor.
Lo peor, era que se escuchaban pasos directos a mí. ¡Y que me maldijeran, pero estaba segura que era Jean Paul! Me pegue a la muralla, y con un cuidado golpee los ladrillos. Uno nunca sabe con estas casas, quizás con suerte tiene algún pasadillo secreto.
Solté un grito de espanto cuando me sostuvieron de la cintura, y con todas mis fuerzas comencé a pegar patadas en todas direcciones.
—Diablos, quédate quieta. Soy yo, Antonello. –dijo él mientras tapaba mi boca.
—Y yo, no me olvides, tarado. –la roja cabellera de Dania se apareció al frente mío.
— ¿Qué? Tú no eres importante, yo soy el héroe. -mascullo Antonello entre dientes.
—Sin mi no hubieras llegado aquí… -espetó mi amiga cruzándose de brazos.
—Ya basta, no es momento para discusiones sin sentido. ¡Sácame de aquí! –dije de manera frenética. Antonello bufo y vi, con mucho esfuerzo, como tomaba la mano de Dania y me sostenía de la cintura.
En un segundo estábamos en el pasillo escuchando un grito de furia y después en una playa desierta. Caí de rodillas, sollozando aterrada.
Si, la situación me colapsó. Dios, no quería llorar…
—Tranquila amiga, ya estas a salvo.
—Lo convertí en un monstruo, es mi culpa…
—No, no lo es. Él decidió hacer las cosas mal, es su culpa. No dejes que te haga daño emocional… -dijo Antonello con desprecio.
— ¡Balthazar! ¿Dónde esta Balthazar? ¡Debe escapar! ¡Tiene que irse!
—No, no me iré.
—Balthazar. –me levante y corrí a sus brazos, lo bese tomando su cabello entre mis manos, apretando con fuerza mis labios sobre los suyos. Dándole un beso completamente desenfrenado, que él correspondió sin esfuerzo- Oh, amor… ¡Debes irte! Por favor… por favor… vete.
—No y ya deja de intentarlo. No me iré, punto final. Ahora, sígueme debo llevarte con mamá a que te examine…
—Me mordió –dije cerrando mis ojos mientras lágrimas de impotencia caían por mi rostro.- Mato a una chica… la vi… estaba…
— ¿Cuántas veces te mordió? –interrumpió Dania sonando cortante, levante la mirada algo confundida.
—Solo recuerdo dos, p-pero también creo que fue él antes de irnos al campamento. –dije antes de secar mis ojos apoyada de Balthazar. Dania parecía enojada, y a su lado Antonello tenía sus hombros tensos.
— ¿Puedes saber cuanta sangre bebió de ella, no es cierto Balthazar?
Balthazar bajo su mirada y sus ojos chocaron con los míos.
—Aun no es demasiado tarde, debemos ir con Denisse para que termine su tratamiento… -murmuró Balthazar suspirando.
—O podrías transformarla. –concluyó Antonello frunciendo el ceño. Dania asintió con sus ojos llenos de lágrimas.
O podrías transformarla.
Terminar el tratamiento.

Levante mi mirada, alejándome un par de pasos de Balthazar para pensar coherentemente, él evito mi mirada y eso me ayudo en gran parte para no des-concentrarme. Mi corazón bombeo con más fuerza, no escuche nada más que mi propia respiración agitada.
— ¿Estoy muriendo, verdad? Yo… me estoy muriendo –susurré sintiendo el shock que corrompió mi mente al darme cuenta de la verdad. Balthazar enlazo su mano con la mía y la apretó con suavidad, asintiendo.
****
Jamás en mi vida pensé en el día de mi muerte, por que sabia que solo llegaría y ¡Adiós Aurora!
Pero, ahora no era tan fácil. Tenia por quien quedarme, dos mejores amigas magnificas y un novio vampiro, tres mejores amigos hombres y… mi familia. Tanto que decir y hacer… y tan poco tiempo.
Mire a Denisse que se movía tomando unos frasquitos y murmurando cosas para si misma, estaba así desde que llegamos hace tres horas, en las cuales de mi boca no salio una palabra. Y era mejor así, en silencio, hasta saber que sucedía para que me estuviese muriendo.
No es como si alguien me explicara, Balthazar solo apretó sus labios y me guío a una casita, seguidos por Dania y Antonello. Denisse tampoco me contó que es exactamente lo que sucede… Y necesito respuestas.
— ¡Aquí esta! –Dijo sonando aliviada, Denisse dio rápido pasos hasta tomar mis manos entre las suyas y darme un frasco de color negro.- Bebe eso, Aurora.
—Denisse… ¿Qué me sucede? –pregunté pestañeando rápido para evitar las lagrimas que amenazaban en caer, Denisse me miro con dulzura.
—Un potente veneno esta corriendo por tu sangre, cariño, Jean Paul te tomo sin ser su compañera sabiendo las consecuencias de esto. El veneno los esta destruyendo poco a poco, pero en tu sistema corre más rápido y juntando con el lento proceso de tus recuerdos, podría causar un shock severo –Dio un largo suspiro y apretó mis manos.- Se que piensas que es tu culpa, que empujaste a Jean Paul a hacerlo, pero no lo es en absoluto. Él lo hizo con toda su conciencia, y ahora ambos están en grave peligro. Bebe, bebe eso y cuando despiertes y sepas por completo la verdad te darás cuenta de lo que digo.
La mire confusa por mucho rato antes de llevar la botella a mis labios y beber, no pasaron ni dos segundos y estaba sumergida en un profundo estado de inconciencia.
Imágenes cruzaron rápido, estrellas caían al suelo y el piso temblaba. ¿Qué rayos era eso? Gritos de asombro y felicidad cargaban el ambiente, risas femeninas y amistosas palabras de hombres.
Unas suaves y pálidas manos femeninas tapaban su visión. Las estrellas caían con fuerza, el suelo temblaba tan fuerte que no podía estar de pie. Pensé en gritar de miedo pero seria ridículo ya que nadie lo hacia.
—Tranquila, cariño, ya terminara.
Un escalofrío recorrió su espina dorsal antes de mover sus brazos y aferrarse a los brazos de la mujer, una palabra resonó en su mente casi burlándose de ella.
Madre.
Mamá.
—No lo entiendo… Creí… Pensé que Susana…
—Tranquila cariño, ya tendré tiempo de explicarte todo por ahora debemos salir de aquí.
— ¿Salir de aquí? ¿Cómo?
—Respira profundo, y cierra con fuerza tus ojos. –murmuro suspirando.
—Está bien
Siguiendo las instrucciones, cerré los ojos con fuerza y respire profundo. Dos segundos después estaba cayendo por un acantilado entre los delgados brazos de la mujer a quien me aferre con desespero, parecía que era interminable, el viento chocando contra mi espalda y el agua rodeándome… ¿agua?
Inhale y mis pulmones de inmediato comenzaron a quemar, agua… agua… estaba ahogándome. Patalee desesperada, pero entonces sentí como acariciaban suavemente mi cabello.
—Abre tus ojos, princesa.
El dolor desapareció de inmediato, tosí con el pecho apretado, y no necesite abrir los ojos para saber que estábamos en un lugar rodeadas de flores y personas curiosamente vestidas.
—E-eres la reina de las hadas. -dije impulsivamente sin abrir los ojos, al contrario apretándolos más.- Antonello dijo que habían muerto todas las hadas.
— ¿Cómo sabes que soy un hada, y aun más, que soy una reina?
—Lo se… lo siento, aquí –dije tocando mi corazón, sin abrir los ojos y con voz temblorosa.
—Si, lo sientes. ¿Aun no sabes el por que, verdad?
—N-no… esto es tan confuso.
—Abre tus ojos, princesa, ábrelos y sabrás que sucede.
Y una vez más no pude desobedecer a su suave orden, mis ojos tardaron un poco en acostumbrarse a la leve luz, en los colores profundos de las flores de todos los estilos existentes y mas. De la gente con pequeñas diademas de pétalos y tallos trenzados, de sus ropas hechas por objetos naturales…
—P-por favor, explíqueme que sucede.
—Tú, pequeña, eres mi heredera. Aurora, cuando escape pude esconderme en un invernadero, acababa de saber que en mi vientre estaba cargando al heredero del trono por lo que utilice un poco de mi poder con la naturaleza y me introduje a un árbol pequeño con la promesa de que cuando este estuviera listo yo habría sanado y podría cuidar a mi bebe. Pero sucedió algo inesperado, el invernadero tuvo una gran falla técnica y comenzó a quemarse… -se detuvo un momento antes de suspirar temblorosamente.- Desperté ahogándome y aun demasiado débil para escapar sin arriesgar al heredero. Fue entonces cuando vi a una frágil humana corriendo a socorrer parte de las plantas y supe que era la indicada para cargarte en su vientre. Utilice todas mis fuerzas en colocar mi semilla en su cuerpo, desfallecida inserte un recuerdo falso para que no sospechara de lo que realmente sucedía. No habría podido escapar del infierno que se estaba desatando ahí de no ser por un grupo de hadas que me encontraron muriendo, me cuidaron y me narraron su historia. Eran autos exiliados, que habían decidido irse por que notaron lo que yo no quise ver, Ulysses no tenía control en las relaciones que nos afectaban. Y eso tiene una razón, él no quiere perder el trono de su reinado.
Aurora parpadeo lentamente, sintiendo que su corazón comenzaba agitarse, ¿podría ser esta la razón de la cual hablo Denisse?
— ¿T-Thea, Ulysses envió a los chicos a mi colegio para que me mataran, no?
—Ah, pequeña, Ulysses sabia que su hijo se enamoraría de ti, pero él también era conciente de Balthazar, su otro hijo. Fue terrible de su parte haber jugado con los sentimientos de ambos. Pero ahora que he recuperado por completo mis poderes, tenemos que ir a reclamar lo que nos pertenece…
—p-pero… y-yo… ¿estas segura de que podré hacer esto bien? ¿Y si lo arruino todo?
—Pequeña, estás lista para hacer esto, el trono es tuyo, lo único que debes hacer es elegir.
— ¿Elegir? ¿Elegir, qué? –pregunto Aurora con su ceño fruncido.
—Elegir a quien amas en verdad. –Thea dio ligeros pasos antes de colocar su mano sobre el corazón de Aurora.- Por quien late este corazoncito, si es Jean Paul o Balthazar.

******************
OH MY GOD.
¡Es una princesa! Ah que no se lo esperaban, ¿eh?
Bueno, ya debo irme ^_^
Espero que el capitulo les gustara.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Capitulo 33: Monstruo.

Dedicado a Aprhodite gracias por tu ayuda, eres un amor ♥ Eres mi comentadora oficial. ^-^
A Vaal: ¡Amiga, tu siempre te pones del lado de los malvados...! Por cierto... ¡¡Estas desaparecida!! Me has abandonado ya? Pfft, buena amiga que me encontré 88
Y a Viviana: ¡Has regresado! Diablos, si que fue MUCHO tiempo sin verte por aquí *-* Si, todas (menos Val) somos del Team Balthazar, ese chico es un bombón, lo ame desde que lo invente xD ¡Estoy feliz de leerte de nuevo! & no te preocupes, que las locas entendemos la locura temporal de las otras personas. Ajajaja.
Aqui un nuevo capitulo ;)
************************
—Oh, cariño, parecer sorprendida, ¿esperabas a alguien más o te molesta mi presencia? –Pregunto mientras se sentaba a mi lado, ladeando su cabeza inhaló suavemente.- Ah, claro…
—Y-yo…
—Tú, Aurorita, no tienes más que relajarte y esperar que ese idiota desaparezca. ¿Ya lo hizo una vez, cierto? Solo que ahora, no volverá…
— ¡No! ¿Qué diablos estas hablando? –él se encogió de hombros antes de inclinarse para besarme, retrocedí por primera vez asustada por él.— Fue fácil descubrir quien era, moví un par de piezas y la gente habló. Dime, cariño, ¿Por qué diablos elegiste a ese bastardo si puedes tenerme a mi, el futuro rey? –Su voz era un simple gruñido, su mano viajo a mi cuello y apretó de a poco aumentando su fuerza.- ¡Contéstame! ¡¿Por qué él y no yo?!
—Por que yo la amo y no es un simple capricho –dijo Balthazar apoyado en la puerta con los brazos cruzados sobre su pecho, sus ojos ardían por la furia. Jean Paul no se movió, pero soltó un poco su agarre.
—Eso es mentira. ¡Yo la amo! ¡La amo más que tú! –siseo Jean Paul enseñando sus colmillos con amenaza.
—Si la amaras, sentirías respeto por ella… y eso –Balthazar señaló sus manos sobre mi cuello.- lo único que lograra es que te odie.
—Ella me quiere…
—No lo suficiente para elegirte, Jean Paul. Ahora, es mejor que la dejes.
—Ella es mía, bastardo…
— ¡No te atrevas a tocarla!
Jean Paul retrocedió, alejó sus manos de mi cuello y con una mirada burlona y la suficiente fuerza clavó sus colmillos en mi cuello.
Grite de dolor, y al segundo el caos total se desataba frente a mis ojos… Comenzaron a pelear.
No veía nada, tan solo la oscuridad el dolor extendiéndose por mi cuerpo, los calambres, fuego corriendo por mis venas. Los gritos.
¿Eran mis gritos, o eran los gritos de ellos?
Oh, si, eran ellos.
— ¡Está bien, está bien, maldición! tan solo… solo... no le hagas daño… ¡Detenle! –la voz de Balthazar era tensa, llena de horror.
Una carcajada y la bruma termino de llevarse mi conciencia.
—Actúas extraño. –murmuro Balthazar con la vista perdida en la ruinosa ventana. Trague en seco y seque mis palmas contra mis vaqueros.
Si, yo estaba usando vaqueros. ¡Y una blusa ajustada de color rosado! ¿Qué diablos hacia vestida así…?
—Se supone que funcionaria…
— ¿Funcionaria…? ¿Funcionar que, pequeño monstruo?
—Creí que si cambiaba un poco… ya sabes, llamaría más tu atención.
— ¿Qué?
—P-pensé… P-pensé que… y-ya sabes, que si cambiaba un poco, t-tú… -se detuvo por unos segundos antes de inspirar profundo.- Que si cambiaba tú me tomarías mas en cuenta de otra manera.
— ¿De que “otra manera”? -murmuró con despreocupación. Trague en seco, el hecho de que no me mirara y que no me tomara en cuenta era peor que estuviese furioso y gritara como loco exigiendo saber que sucedía.
—Y-ya sabes, de la otra forma. –él se giro, sus hombros tensos y su mandíbula apretada.
—No hay otra forma en que te pueda tomar en cuenta, Aurora. Así que explícate ahora…
—U-uh Esta bien. Creí que si cambiaba mi ropa y mi forma de ser llamaría tu atención de manera más err sexual…
Una gran sonrisa se extendió en su cara, sus brazos se cruzaron sobre su pecho y lo único que quería era desaparecer de la faz de la tierra. ¡Que vergüenza me hacia pasar este imbecil!
— ¿Y por que hiciste eso, monstruo?
— ¿Por qué? –Él asintió lentamente como si fuese lo más entretenido, la furia comenzó a bullir de forma asombrosa de mi cuerpo.- ¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¡Vale, porque parece que después de compartir unos besitos tu mejor idea es despedirte y marcharte como si nada importara!
— ¿Eso crees, pequeña? –pregunto apretando sus labios para no dejar escapar una sonrisa, bufe y me apreté contra la pared. Él se acerco, con pasos largos y elegantes, estiro su mano y acaricio mi cara con la yema de sus dedos. Un suspiro tembloroso salio de mis labios y hice una mueca de enojo ante mi debilidad que él delineo con ternura. Sus ojos se oscurecieron, su mano bajo por mi mandíbula y acaricio mi cuello.- Entonces, estas demente, monstruo. ¿Sabes por la razón que me marcho? No, claro que no. Maldita sea, eres tan pequeña y frágil, tan delicada… Cuando te beso, te toco, demonios cuando estoy cerca de ti tengo la aplastante necesidad de tumbarte y follarte hasta que no puedas saber si soy parte tuyo o no.
Mis mejillas ardieron, él mojo sus labios y se inclino dejando su cabeza en el recoveco de mi cuello, su aliento reboto contra mi piel y cerré los ojos disfrutando este momento.
—Deberías sentirte mal por no entender que te amo tal cual como eres, no necesitas cambiar para que me llames más la atención. –Depositó un suave beso antes de enlazar su mano con la mía.- Vamos con lentitud, ¿vale? Para que te acostumbres.
—No me necesito acostumbrar, imbecil –espete ansiosa.- yo… u-uh se que estoy preparada, hazme caso…
—Créeme, lo necesitas –ronroneo con su voz llena de sensualidad. Y como si no fuese suficiente aclaración sus palabras, apretó su cuerpo contra el mío y al sentir su erección entendí que era lo que quería decir…

— ¡Maldita sea, despierta!
El dolor de mi mejilla dolió más que cualquier otra cosa. Abrí los ojos con un gemido escapando entre mis labios.
— ¿P-por que haces esto, Jean Paul? Me estas lastimando –dije mientras grandes lagrimas corrían por mis ojos. Él estaba inclinado sobre mí y sus ojos grises se oscurecieron hasta colocarse alarmantemente negros.-
—Tú lo hiciste. ¡Me haz dañado y lo estoy devolviendo de la mejor manera! –gruño apretando su mandíbula. Su mano se levanto, pero dudo en tocarme. Tras un momento, la dejo caer y alejo sus ojos de los míos. Su voz era como la de un pequeño niño terco, con una idea fija en la cabeza.- ¿Aun me amas, no es cierto?
Mis ojos se abrieron de par en par cuando apoyo su cabeza sobre mi pecho y se estremeció, Jean Paul… Jean Paul estaba llorando.
Todo desapareció a mi alrededor de lo único que fui conciente era de los sollozos ahogados y gemidos angustiados que soltaba de vez en cuando, mientras se aferraba a mi cuerpo con fuerza.
No hablamos. Pero sabía que esperaba que le contestara su pregunta. Y también el muy maldito sabía que no seré capaz de romperle el corazón.
¿Qué diablos hago?
—Jean Paul…
—Debo decirte algo. –Me corto con voz enronquecida por los sollozos, levanto sus mirada y me asuste al ver un matiz rojo en sus ojos.- Hay algo que te oculte por que era para nuestro bien… Pero ahora veo que no hay nosotros. Al menos no aun…
Se quedo callado mientras una juguetona sonrisa escapaba a sus labios, y su mirada se volvía distante como si estuviera recordando algo bueno. Muy bueno. O muy malo, quizás…
—Poco después de conocerte, ya sabía que tenías un compañero. –dejo escapar un suspiro con melodramática burla. Parpadee confundida, se suponía que él no supo hasta que me paso aquel pequeño accidente con la astilla… Inhale profundo y lo mire asustada.- Cuando rompimos… No debió haber salido así, maldita sea si Antonello no hubiese metido su nariz en esto ahora estaríamos juntos.
— ¿Qué?
—Si, para que sepas eres como un pequeño bombón con fresas, irresistible. –Él paso su nariz por mi cuello y sonrío dándole un suave beso, me retorcí intentado escapar pero solo me sostuvo con más fuerza.- Si, es cierto, te mordí… Y lo volvería hacer. ¿Después de todo somos una pareja, no es cierto, pequeña?
— ¡Estás loco! ¡Demente! Yo no soy tu condenada pareja, no tienes derecho a tocarme ni a probar mi sangre. –grite mientras luchaba por salir de entre sus brazos, palie todo lo que pude lo golpeé, pero ni se movió.
—Es cierto, no somos una pareja.
El miedo me comenzó a jugar una mala pasada. Jean Paul estaba cabriado. Demasiado. Y eso, en sus condiciones, era malo. Me quede quieta, sus ojos buscaron a los míos mientras una sonrisa tensa y dura comenzó a surgir de sus labios.
—Eres malvada, Aurora, mira donde me haz hecho caer… -gruño antes de abalanzarse a mi cuello.
Cerré los ojos y temblé de dolor. Me concentre en los recuerdos, no podía pensar en lo que estaba sucediendo…
Tenia que escapar de alguna manera.
— ¿Y, que dijo tu tía sobre el viaje?
—U-uh no le dije. –Me encogí de hombros y bese su mandíbula.- Dania y yo estaremos en una conferencia de personas de mentes desviadas.
Balthazar estallo en carcajadas apenas termine de decir aquello.
— ¡Deja de reír, no es gracioso en absoluto! –grite intentando sonar enojada, pero falle por la gran sonrisa que iluminaba mi rostro. Balthazar me miro por unos segundos serio antes de volver a estallar en carcajadas contagiosas.
—N-No puedo creer que le dijeras eso, monstruo. ¡Espera! ¿Tu tía en verdad lo creyó?
—Uhm… Si, eso es la parte que no te conté –dije mientras me sonrojaba y metía la mano a mi bolso de Emily Strange, rebusque un poco antes de sacar entre mis dedos un paquete de condones, sus cejas volaron y se puso a reír otra vez.- Mi tía, dijo que si necesitábamos más que la llamáramos y le diéramos la dirección de donde estamos.
— ¿Y que haría la pobre, levantarse, ir a la farmacia y comprar más condones y llevarlos mientras nosotros nos aguantamos las ganas? –Bromeo moviendo sus cejas sugestivamente, golpeé su hombro antes de darle un suave beso.-
—No esperaba menos de mi tía. ¿Qué dijo Denisse de nuestro viaje? –pregunte antes de acomodar mi cabello y subirme a su auto, en un segundo él estaba en su asiento.
—Dijo que disfrutáramos de nuestro fin de semana y que nos cuidáramos. –Su ceño se frunció un poco antes de bufar.- Dania, dijo que me volvería loco, ¿así que truco estas escondiendo, pequeña?
— ¿Yo? –Batí mis pestañas de manera inocente y sonreí con ingenuidad.- No he hecho nada… No te preocupes, prometo portarme bien. ¿Sabes que tiene jacuzzi? ¡oh, y también hay un sauna!
— ¿Aurora? –Pregunto después de unos segundos de silencio, yo levante la mirada y sonreí asintiendo.- ¿Estas completamente segura de esto, cierto? No quiero que después estés llorando y diciendo que te he robado tu preciosa virginidad y que soy un cabrón arrogante, presumido y no sirvo para nada.
—Oh, amor, te juro que estoy muy segura. Además, eso de "cabrón arrogante y presumido" es completamente cierto, pero de que sirves… -le di una mirada descarada y cerré un ojo con coquetería.- Si que sirves.
—Aurora –advirtió en un gruñido. Yo me reí mirando por la ventana.- ¿Qué tan lejos estamos?
—Bastante lejos de nuestra casa, y bastante lejos del centro a donde vamos. ¿Por qué? –pregunte sin desviar mi vista del paisaje. Él mascullo algo sin sentido y estaciono el auto antes de tomarme entre sus brazos y besarme con ansiedad.
—Porque, ya es hora de otra de tus clases –murmuro mientras besaba mi cuello y lo mordisqueaba con glotonería.

Todo estaba oscuro y frío, por un momento creí que estaba muerta, pero después me di cuenta de que no era así. No había rastros de Jean Paul, pero mi cuello dolía un montón. Me senté sobre la cama, y fruncí mi ceño, me estire y bostece.
Mis ojos volaron a la puerta, estaba sin seguro y no era una trampa. ¡Hora de irme! Pise el suelo y caí de rodillas, enojada, me levante y mire por que me tropecé. Grite con horror y retrocedí, cayendo otra vez a la cama. Levante mis pies y me auto abrace mientras mi cerebro intentaba procesar lo que acababa de ver.
Una chica desnuda y muerta…
Suprimí una arcada y salte lo más lejos posible, no volví a dar otra mirada al pobre cadáver y corrí a la puerta. Inhalando bruscamente la abrí y mire al exterior. Vacío. El pasillo estaba desolado, el problema era que no tenia la condenada idea de donde ir. ¿Derecha o izquierda? ¿Izquierda o derecha?
Izquierda. Si, es mejor la izquierda. Con los pies desnudos y un camisón blanco que apenas dejaba mi cuerpo a la imaginación corrí como si me persiguiera el demonio. Y es que justamente en eso se había convertido el pobre Jean Paul, en un demonio…
¿Era mi culpa o él era así desde antes?
Moví mi cabeza para espantar las ideas, ahora eso era lo que menos importaba, tenia que salir de este lugar. Pronto. Al final del pasillo este se dividía en dos, también me fui a la izquierda, corrí y corrí…
¿Y adivinen?
Era un pasaje sin salida.

jueves, 10 de marzo de 2011

Capitulo 32: Sorprendente reencuentro

¡Nuevo capitulo, la mayoría es recuerdos...! Amo sus recuerdos, ^^.
Sin mas que decir, disfruten de la lectura.

—Balthazar… Balthazar me duele… -mi voz se quedo ahogada. Sus manos sostuvieron mis brazos extendidos, sus ojos estaban muy abiertos y su respiración agitada.
Por lo poco que pude ver, me di cuenta de que estábamos en la casa abandonada. Él estaba furioso, mirando los cortes de mis brazos que yo claramente evitaba ver.
— ¿C-cuando? ¿Cuándo te has hecho esto? –pregunto con la mandíbula apretada. Sus labios apenas se movieron, me negué a mirarlo.- ¡Cuando maldita sea!
—Hace poco… -murmure avergonzada.- Están cicatrizando con rapidez, Balthazar, no hay de que preocuparse.
— ¡Claro que me preocupo! Maldición, no te das cuenta del daño que podrías hacerte…
—Si, ese es el punto, Balthazar. Hacerme daño, desquitarme conmigo misma. –mi cuerpo comenzó a vibrar cuando él se inclino y lentamente con cuidado, beso mis heridas. Sobresaltada, sentí algo húmedo.
Su lengua.
Sonrojada, intente quitar mis brazos, pero él solo me sostuvo con fuerza, obligándome a quedarme ahí.
Cuando él dejo de lamer mi brazo derecho, pasó al izquierdo. A esa altura mi respiración solo era un jadeo, era muy sensual… Excitante. Cuando él dejo caer mis brazos, los deje ahí, sabiendo que mis temblores eran demasiados para siquiera intentar soportar el peso de ellos.
Balthazar me miraba fijamente, yo solo miraba el suelo. Aun asombrada por lo que acababa de suceder. Tragando en seco me obligue a mi misma levantar mi cara y hacerle frente.
Sus ojos estaban de un extraño rojo carmín. Pero no importaban en absoluto, no había miedo cerca de él. Dando un paso, y luego otra, y otro, rompiendo cualquier distancia entre ambos, lo abracé, apretándome contra su pecho.
—Creo que jamás lo he dicho en buenos términos, imbecil, pero te amo. Eres lo más importante en mi vida. Mi corazón solo es tuyo, te amo. –Dije con mi cara hundida en su pecho, aspirando su olor.- Te amo.
—No, no lo haces –dijo colocándose tenso, me alejo de él con brusquedad y me dio la espalda.- No puedes amarme, Aurora, soy un monstruo.
—No lo eres. –Dije negando frenéticamente.- No lo eres.
— ¡Si! Soy un vampiro, Aurora. –grito frustrado. El silencio no lo tomo por sorpresa, pero si lo hizo cuando lo abrazo fuerte por la espalda.
—Ya lo se. Lo se, y dios, aun así te amo por completo. –dije en un murmullo quebrado.


Mi garganta estaba seca como nunca, mis parpados pesaban y mis músculos estaban agarrotados. Aun así, estaba consiente de que no estaba en la cama, y por el olor a medicamento, entendí que estaba en la clínica.
No supe cuando me trasladaron o por que, tampoco quería saberlo. Tenía la mala impresión de que las cosas estaban hechas un asco…

Es de noche, pero no se cuanto llevo dormida. Podía escuchar levemente las voces bajas desde afuera de la habitación, al parecer muy afectadas. Tome aire, sintiendo el doloroso pinchazo en los pulmones. Entrecerré los ojos e intente mirar quien estaba en la habitación, pero no sirvió de nada.
Agradecí que las ventanas estuvieran abiertas, antes de caer de nuevo en mis recuerdos…

—Balthazar, por favor espera…
— ¿Esperar? ¿Esperar qué? –gruño a la defensiva. Puse los ojos en blanco y mis manos, que estaban en mis caderas volaron con rapidez a su cara, lo tome con cuidado y lo obligue a mirarme.
—Se que lo necesitas, no tienes por que avergonzarte…
—No me avergüenzo –reclamó cerrando los ojos. Trago en seco y muy suavemente se alejo de mí.- Escúchame, por que será la última vez que lo digo: Me da miedo. Si, maldita sea, me da miedo que me convierta en lo que mi padre es. ¿Vale? Me da miedo hacerte lo que él hizo con mi madre…
—No lo harás –dije con decisión. Sostuve su mano con fuerza entre las mías y lo mire a la cara con impaciencia.- Yo no permitiré que lo hagas, no te dejare ir. No sin mí.
Él se acerco y con brusquedad me abrazo, no importo. Busco mis labios y me beso con impaciencia, apoyándonos contra una muralla. El beso se volvió más fuerte, más sensual. Su lengua no tardo en entrar a mi boca y sus manos en recorrer mi cuerpo.
Gemí gustosa, y él se tambaleo con sus ojos cerrados. Pero esta vez no se marcho. Lentamente, me despegue de la muralla y mi mano derecha delineo sus labios, los entreabrió un poco y la punta de su lengua toco una de mis yemas, sin aviso, succiono y sus colmillos se clavaron con brutalidad en mi dedo.
Dolió, pero me quede en silencio, mirando maravillada como él se alimentaba de mí por primera vez.

—Ah maldita sea, Aurora, ¡Respira!
Inhale con los pulmones adoloridos, solloce sin fuerzas. Dolía como el diablo. Sentí una suave mano en mi frente, y la voz que me habló se me hizo tan conocida…
¿Denisse?
—Eso es cariño, inhala y luego exhala, cariño se que duele pero debes seguir, o tendrás que usar el respirador artificial. Se que eres fuerte, inhala, exhala, no pierdas el ritmo…
Seguí sus instrucciones al pie de la letra. Si Denisse lo decía, era por que era cierto. Abrí mi boca para hablar pero un asqueroso sabor me lo impidió.
—Te asombrarías si te digo que es lo que te hicieron beber, así que es mejor que solo mantengas el silencio. –Sentí como ella se movió arreglando unas cosas y después se acerco a mi oído.- Mis niños vienen a verte todos los días, cariño, jamás estás sola o se quedarían a diario…
Sentí como las lágrimas corrían por mis mejillas pero no fui capaz de saber porque lloraba, ella limpió con cuidado mis lágrimas.
—Cariño, es importante que termines con esto… Tranquila, mi niñita, podrás hacerlo.

Y con esto, todo se volvió oscuro…
Estábamos en el parque, parecía ser otoño. No había mucha gente, como era normal, Balthazar se veía muy cómodo acostado en el césped, por lo que decidí que era tiempo de molestarle y me tire encima suyo, haciéndole cosquillas.
Ambos reímos, con rapidez inhumana, quede bajo él y cuando me aliste a reclamar, sus labios cubrieron los míos. Las cosquillas quedaron en el olvido de inmediato.
Sus manos lentamente exploraron bajo mi vestido, tocando mis piernas, sus labios bajaron por mi cuello. Gemí cuando sus colmillos se arrastraron con suavidad por mi piel y después su lengua paso por las pequeñas heridas que acababa de hacer.
Moje mis labios y mis uñas se clavaron en sus hombros cuando su mano subió hasta mis bragas.
— ¡Oh, maldita sea, váyanse a un motel! ¡Ugh, Que asco!
— ¡Dania!
— ¿Qué? Solo quiero a mi mejor amiga por unos minutos. ¡Diablos, tápala un poco! –reclamo señalando mi vestido. Balthazar gruño y me sostuvo debajo de él, posesivamente. Dania puso sus ojos en blanco mientras me miraba y se colocaba a reír.
Estaba avergonzada.
Bueno, avergonzada era poco. Es solo que cuando Balthazar me besaba y comenzaba a tocarme, como que mi conciencia se iba al diablo y no podía pensar en más que él. Y a decir verdad, últimamente ha estado muy *cof* caliente *cof*, y me ha puesto en escenas de lo más vergonzosas.
Me levante de un salto y mire con culpabilidad a Balthazar, él puso sus ojos en blanco cruzándose de brazos. Sin poder evitarlo me coloque a reír, era como un niño pequeño. Me incline y le di un rápido beso antes de seguir a Dania en Skate.
Me guió al centro comercial, pocas veces íbamos ahí por que no vendían ropa de nuestro gusto, así que lo evitábamos la mayor parte del tiempo.
Con el skate en la mano, ambas caminamos ignorando los murmullos y las miradas de la gente. Dania compro helados y nos sentamos un rato, ella me miraba con burla y yo evitaba verla.
—Oh cuéntame los detalles.
— ¿Detalles? –Dania asintió como si fuese obvio.- ¿de que?
—Vamos, ya sabes… ¿Tu y Balthazar follaron, no? –Dijo ondeando su mano con una gran sonrisa-
— ¡Dania! –exclame escandalizada, ella frunció el ceño y yo me puse mas roja negando suavemente como respuesta.- Además, creo que no estoy preparada…
— ¿Ah si? Déjame decirte que los vi a ambos muy preparados ahí en el parque, y en la pieza de Dante y en el comedor, y…
—Vale, lo he entendido –reclame descubriendo un nuevo rojo en mis mejillas. Ella se carcajeo con burla y tomo mis manos cuando vio la preocupación en mi mirada.
—Cariño, déjame decirte que a mi hermano no le faltan ganas, de hecho le sobran. No te avergüences, es bueno que lo hablemos. Ven si quieres que funcione iremos de compras…
—Mi ropa esta bien.
—Claro, siempre esta bien tu ropa. Pero la interior, bah, es pura basura.
— ¡Dania!
—Perdón, perdón… Vamos, aprovecha que corre por mi cuenta. Tómalo o déjalo. –dijo cerrando un ojo con picardía. Mordí mi labio y asentí, ella se carcajeó.- Vale, ahora, esta misión es para volver loco a mi hermanito.

Abrí mis ojos, parpadeando con horror. Me senté de golpe y sentí que mis mejillas se llenaron de color, ignore el dolor que lleno mi cuerpo y mire alrededor…
— ¿Eres tú, cierto? –gruñí al sentir una presencia.
—Depende de quien es “Tú”
Mis ojos casi se salieron de mi cara.
¡Oh dios!
¡OH DIOS!

—Jean Paul –murmure shockeada.

lunes, 28 de febrero de 2011

Capitulo 31: Enfermedad.

Hola, perdon por haber desaparecido. Aprhodite te acabo de agregar en messenger ;)
Bueno, sin mas que decir: Capitulo.


— ¿Perdón? –pregunte con asombro, ambos se miraron por unos segundos antes de fruncir al mismo tiempo su ceño.- ¿Escuche tu ex novia?
—Por desgracia, si. –masculló Dania con los brazos cruzados sobre su pecho y con un gran sonrojo en su cara.
—Woah, eso es… sorpresivo. ¿Dónde diablos se conocieron? –pregunté sonriente.
—Italia. –respondió Antonello encogiéndose de hombros y mirando sus uñas.
—Fue en Paris. –reclamó enfurecida Dania, sus uñas negras brillaron cuando señaló al chico frente a ella.- ¡Por eso terminamos, eres un maldito tonto!
— ¡No me digas tonto, malcriada!
— ¡No insultes a mi madre, cerdo asqueroso!
— ¡Eres una inmadura!
—Ambos son inmaduros, malcriados y tontos, por que definitivamente hacen linda pareja. –llevé ambas manos a mi boca al ver como los dos me miraban con enojo, se giraban y se iban en diferentes direcciones.- Bah, solo les decía.
Caminé con las manos en los bolsillos, inspiré con fuerza y tomé mis cosas, quería ir al parque, a estar un rato sola. Necesitaba pensar en la situación que acababa de recordar.
Dejándome caer sobre el césped, cerré los ojos y me concentré en lo poco que recordaba.
Entré a la casa que reconocí enseguida como la de Dania. Caminé por el pasillo hasta el umbral de la puerta del comedor. Denisse estaba haciendo el aseo.
— ¡Bienvenida a casa! –Exclamó con su alegre voz Denisse.- Oh, no sabia que vendrías, cariño. Pasa Aurora, no te quedes ahí, adelante.
—G-gracias. No sabia donde ir… y-yo… -no pude continuar por los sollozos. Denisse me guió hasta los sillones y corrió a la cocina, se quedó a mi lado hasta que me bebí una tasa de té que me tranquilizo un poco.
— ¿Voy por Dania? –Preguntó con su voz suave, yo negué volviendo a llorar silenciosamente, puso su mano en mi hombro.- ¿Qué sucede, Aurorita?
—S-solo n-necesito un a-abrazo, p-por f-favor –supliqué volviendo a llorar explosivamente.- Solo uno.
Y ella lo hizo, me sostuvo hasta que mis ojos se cerraron sin poder continuar llorando, hasta que la noche cayó y Dania junto a Balthazar volvieron a su hogar. Pero no me importó, solo quería que me abrazaran fuerte y así poder borrar las fuertes palabras que se repetían a fuego lento en mi mente.
—Solo es una maldita bastarda, su madre era una puta, nadie sabe siquiera quien es su padre. Mi madre siente lastima por ella, solo por eso esta aquí o si no, estaría muy lejos en un internado.
Muy lentamente me separé de Denisse y me levanté
ignorando el repentino mareo que me embargo por completo, tomé mi mochila ya olvidada en el suelo.
—Lamento haberla hecho perder el tiempo, no quise molestarla. –tome aire y mire a Dania.- Q-quería decirte lo importante que has sido en mi vida, Dani. Eres la mejor amiga que alguien puede tener, lamento las veces que te hice daño de forma inconciente. Te quiero. Y-ya me voy.
Abrí la puerta y cruce la calle con las manos en mis bolsillos, no podía mirar atrás, por que si lo hacia estaba segura de no poder hacer lo que planeaba.
— ¡Aurora!
No, por favor. Ya es suficiente, no puedo despedirme de él.
Apure mi paso, pero de todas formas me alcanzó. La lluvia comenzó a caer de forma torrencial, y yo tan solo esquive su mirada.
—Debo marcharme, Balthazar. Mis tíos deben estar preocupados, Dante quiere matarme… -mi voz se quebró en un sollozo angustiado. Y él me envolvió con sus brazos con fuerza. Si es que no lo hago yo.- N-no lo soporto más. ¡No puedo más!
—Shh, tranquila, amor, tranquila. Dime que diablos te puso tan mal, por favor.
—Es-estaba en casa, en mi pieza escuchando música mientras terminaba las tareas y… me f-faltaba un lápiz, por lo que fui a pedirle prestado uno a Patrice… Y ella… ella estaba ahí con unas amigas, es-estaban hablando de mi. No pude evitar escucharlas, e-ella… e-ella me odia. ¡Y yo no le hice nada! Dijo esas cosas tan… y me dolió… yo… ¿Balthazar? ¿q-que haces?
Su nariz rozó mi cuello sus labios separados succionaban mi carne con pasión, antes de separarse y verme directo a los ojos…
Sus ojos estaban negros. Completamente negros.
—Hueles exquisito… siempre me he preguntado si sabes igual. –murmuró con lentitud, su voz demasiado sensual.
— ¡Ya basta, me estas asustando! –exclamé alejándome de él con la respiración agitada y con una mano en mi cuello donde un pequeño flujo de sangre corría libremente. Él solo me observo con seriedad.- t-tus ojos están negros, Balthazar, están muy negros…
Él paso su lengua por sus labios muy lentamente antes de inclinarse y besarme con desenfrenada pasión.

¡¡Claro, ya estábamos llegando a la parte en que se volvió vampiro!!
Sentí como un cosquilleo subía por mi garganta, alcance a mover mi cabello e inclinarme lo más lejos de mis cosas antes de vomitar. Pequeños espasmos rodearon mi cuerpo y me sentí repentinamente mas enferma, mi frente ardía. ¿Yo con fiebre? ¡Eso si que era extraño!
Levantándome, apoyada de un árbol, intente llegar a casa, aunque no fui muy lejos antes de desplomarme, cayendo en la oscuridad.
***
— ¿Aun no despierta? –preguntó una voz lejana. Poco a poco todo se hizo más claro, estaba en mi pieza. La persona que acababa de hablar era mi tía.
—Joder, no. Aun parece muerta con lo pálida que está. ¿El medico ya llego? –la voz de Dante estaba tensa, preocupada.
—No, aun esta en camino. –susurró Patrice. Mi estomago se encogió, necesitaba algo para pasar el sabor a bilis que subía por mi garganta, mi mente aun tenia clavada las desdeñosas palabras de mi propia prima.
— ¿Aurora? ¡Traigan agua! –exclamó Lily. Entreabrí los ojos, chocando con la insoportable luz. Al segundo, un vaso de agua estaba contra mis labios, bebí con avidez.
— ¿C-como…? –Aclaró su garganta antes de continuar.- ¿Cómo llegue a casa?
—Gracias al cielo, Max te encontró –dijo mi tía con horror. Levante mi cabeza para ver a Max, él ondeo su mano en un saludo, se lo devolví con un asentimiento.- Dios, muñeca, debiste haberme dicho que estabas enferma. El amigo de Bruno vino a decir que estabas mal en el instituto, debiste llamar para ir por ti.
—Ya, claro –dije colocando los ojos en blanco, ignorando la punzada de dolor.- No me sentía mal, solo fue… repentino. No es necesario que venga un doctor.
—Lo es. Si que lo es, por lo que vendrá, Aurora. –gruñí mostrando mis dientes, con furia. Mire a mi madre con enojo explosivo. La habitación pareció tensarse con conciencia de la pelea que estaba por comenzar.
—Señora, no se que hace en mi pieza, además usted no es quien para meterse en mi vida. Le pido que salga de aquí…
—Por si se te olvida, soy tu madre. –espetó con dureza. Mis ojos se entrecerraron.
—A la que se le olvida es a otra, ¿O acaso Patrice y Lily no fueron pruebas suficientes? –me senté sobre la cama y le di un manotazo a Dante quien intento ayudarme. La señale con mi dedo índice.- Usted dejo de ser mi madre cuando olvido quien soy.
—Lamentablemente para ti, soy tu madre. Lo soy y no cambia nada el hecho que no quieras que lo sea. Soy tu madre, Aurora, te guste o no te guste. –su voz se lleno de dolor.
—Oh no, no es algo de gustarme o no gustarme –dije sonriente, pase una mano por mi cabello y negué lentamente, sintiendo las lagrimas que caían con fuerza de mis ojos y odiándome por ser tan débil.- Dios, señora, si fuese por gusto habría elegido hace mucho a mi tía como madre. No, es por corazón. ¿Sabes cual es mi fruta preferida? ¿Mi color? ¿Qué música escucho? ¿Quién fue mi primer novio? –el silencio se extendió entre ambas, olvidando que habían mas personas en la habitación. Asentí.- No, claro, no sabes nada de mi. Joder, no sabes que estuve esperando todos estos años para que regresara. ¡No sabes cuantas noches llore deseando un abrazo, una madre! ¿Y a cambio de que fuero mis ilusiones, eh? Que te confundas con mi propia prima, o con mi cuñada. Linda, linda madre…
—Pero te salve. Te salve de que ese monstruo y por eso…
— ¡Se bien que por mi culpa estuviste metida en la cárcel, se que no tuve una madre por ese bastardo, pero…! –Me quede callada con la respiración agitada, baje los hombros.- Pero pensé que podríamos haber sido por fin una familia, tú, Dante y yo. Nunca creí que sucedería algo así… Pero, bah, no vale la pena.
Camine hasta el baño, tambaleándome. Antes de llegar, me tropecé con mis propios pies y Dante me sostuvo, abrazándome con fuerza.
—Ya paso, todo ha terminado hermana. No te atormentes más. -su voz se quebró. Se detuvo y sus ojos se abrieron con shock.- Oh dios, estas sangrando. ¡Aurora estas sangrando demasiado!
Mi boca se abrió, pero ni un sonido salio de ella. Cerré los ojos y sentí como la oscuridad me tragaba una vez más.
********************
¿Que sucede ahora?
Debo decir que ya nos acercamos al final.
¿El fin por fin?
Nos leemos pronto, con sorpresas que los dejaran O.O

jueves, 10 de febrero de 2011

Capitulo 30: ¡Ex novios!

¡¡Hooola!! Ya traigo nuevo capitulo, debo recordarles que he estado editando la historia (al menos lo máximo posible)

Ehm, ¿Aprodithe, puedes darme tu correo para hablar un par de cositas contigo? creo que necesito de tu ayuda xD
Sin más que decir... ¡¡el capitulo!!
*****************************************
—Etto... yo... uhm... ¿gracias? –dije cohibida, ellos no pudieron más que reírse ante mi reacción, Dania me hizo sentarme a su lado, mientras miraba con ojo critico mis facciones después miro a su hermano.
—Sigue siendo ella en algún lugar de esa idea loca que solo a ti se te pudo ocurrir... Dios... Está tan distinta –susurró con el ceño fruncido, después miró a su madre con enojo:- Ma, tú también tienes culpa de que ella me olvidara…
—Solo me tenía que recordar a mí –gruñó Balthazar y yo bufé con burla, haciendo sonreír a Dania.
—Chicos dejen de pelear. Ya que no estábamos al tanto de que tu vendrías no hay nada, uhm, preparado. Yo quería darte tus recuerdos, pero no se puede, podría traer muchos problemas. Aunque según lo que dijo Dania, vas progresando rápido, solo falta...
— ¿Como llegamos a estar juntos? –Interrumpió Balthazar a su madre, levantando irónicamente sus cejas:- Dios, falta mucho...
—Cierra la boca, mal educado –reclamé poniendo los ojos en blanco- Yo puedo esperar, el que esta apurado es otro...
—Si, últimamente esta insoportable. Bueno más de lo común –dijo Dania después me cerró un ojo:- Tengo mucho que contarte.
—Supongo que yo no mucho, pero ahm, hay que ponernos al día ¿no? –dije sonriendo. Ella sonrió radiante, pero un gruñido y un apretón aun más posesivo de parte de Balthazar nos interrumpio:- Deja ya de ser tan celoso, me enfermas.
— ¡Esa es mi nena! –exclamó Dania riendo:- Sip, hay mucho de mi mejor amiga ahí. ¿Como que estas juntándote con la cabeza hueca de Patrice? Digo, uhm, ella nos odia.
— ¿Nos odia? Nos llevamos bien, mientras no se meta en mi espacio privado –dije encogiéndome de hombros-
—Bien, chicas, siento interrumpirlas pero acabo de preparar un rico café. Aurorita espero que tengas un poco más de paciencia, aun no es tiempo de respuestas.
“Aun no es tiempo de respuestas”
La frase se seguía repitiendo una y otra y otra vez en mi cabeza, estábamos en clases.
Cuando desperté, la casa estaba en silencio, desayune sola y me fui en skate al colegio. Lily me saludó y estuvo conmigo casi toda la mañana, evitando en cualquier momento hablar de Jean Paul. Él no estaba, los chicos solo me saludaron rápidamente y cada uno se marcho a sus respectivas clases. Sentía que en cualquier momento explotaría, tenia mucha presión y... Y me era difícil estar separada de Balthazar.
Respecto a eso, el muy sinvergüenza se quedó a dormir conmigo, pero cuando desperté ya no estaba. Me dejó una nota: “Ey, eres tan floja. Te espero en el colegio, no se si aguantare las ganas de besarte así que no me reclames si te rapto en un pasillo vacío o algo así.” Si, él es tan romántico, noten mi sarcasmo por favor.
La puerta se abrió y mis pensamientos se quedaron en blanco, acababa de entrar nuestra nueva compañera. Dania estaba vestida casi igual a mí, con la simple diferencia que llevaba puestas unas cadenas y sus botas de combate. El murmullo comenzó enseguida, ella sonreía nerviosa.
¡Que buena actriz era! Nadie dudaría de ella, después de una corta bienvenida la profesora señaló el puesto detrás de mí. Ella caminó encantada y se inclinó en mi puesto diciendo: “te queda la pose de niña buena” las dos reímos disimuladamente. Cuando tocaron ella se puso al lado mío y yo la guié, nadie se acerco ni siquiera a preguntar por que se cambio o de donde venia, simplemente la ignoraban.
Eso nos ayudo bastante, por que mientras caminábamos Dania me contaba una que otra broma que hicimos en los pasillos y cosas por el estilo, de repente cambio el tema rápido a “la moda y la música” iba realmente entretenida y no me di cuenta de que Antonello se acercaba hasta que chocamos y casi me caí al suelo.
— ¡Oye! –exclame riéndome, los mire y ellos se miraban con... no se, era algo extraño:- Antonello, te presento a Dania. Dania, él es Antonello.
—Si, como sea. ¿Vamos? Tengo que ir al centro comercial a comprarme un libro. No quiero ir sola, ¿me acompañas?
—Yo... Uhm... claro. ¡Anto espera! –grite al ver que se iba, él se giro con los ojos entrecerrados yo suspire y mordí mi labio.- Etto... ¿Jean Paul, él...?
—Jean Paul se marchó. Dijo que volvería cuando se le de la gana, Au… No deberías estar con ella, ven vámonos tengo cosas que decirte –dijo agarrando mi brazo y dándole un ligero tiron. Dania por su parte me sostuvo y gruñendo le hizo una seña obscena a Antonello.
—Vete al diablo, ella estaba conmigo desde antes. Así que, date media vuelta y ándate, es mejor ni ver tu sombra –gruño Dania sacándole la lengua con actitud de niña pequeña. Antonello se puso a reír y me tiró con un poco más de fuerza, haciendo que Dania jadeara por el esfuerzo.
Mis brazos dolían, por desgracia parecía que estos dos no tenían intención de soltarme. Mis ojos se clavaron con aburrimiento y fastidio en el pasillo vacío en donde un radiante Balthazar me miraba con un descaro inigualable. Sonrojada por la intensa mirada no me di cuenta de que Antonello y Dania se habían detenido y ahora discutían frente a frente. Muy cerca, gritándose no se que diablos, pero parecían haberse olvidado de mí. Mordiendo mi labio enlace la mirada con Balthazar y entonces…
— ¡Eh, Jake! –grite pisando realmente fuerte y empujando a un par de personas que se interponían en mi camino, quienes me gritaron un par de groserías. Jake me miró con una gran sonrisa que se fue borrando poco a poco mientras me acercaba. Me cruce de brazos frente a él y el grupo de amigos que lo rodeaban.-
— ¿Qué pasa, cariño? –preguntó nervioso, una lenta y confiada sonrisa se formo en mi rostro y acomodando mi cabello me incline hasta quedar muy cerca de sus labios.
— ¿Cuándo pretendías contarme que nos estábamos acostando? Ya sabes, es increíble saber después de todo el instituto. ¡Impresionante! ¿O solo te adelantas a los hechos, cariño? –escupí la ultima parte con enojo y dejando la falsa pose de “sensualidad”. Él me miró con autentico terror, abriendo y cerrando su boca como un pez fuera del agua, a esta altura nos rodeaba casi todos.- ¿baby? Estoy esperando que me lo expliques.
— ¡E-espera! Y-yo… lo que pasa…
— ¿Si, Jake? –susurré con el ceño fruncido, él me miro con suplica y yo retrocedí de manera inconciente, evitando mirar sus ojos.- Ya lo veo.
— ¡No te vayas! –gritó alcanzándome y tomando mi brazo derecho, mire por encima de mi hombro chocando con sus ojos llenos de lágrimas.- Por favor, Aurora, yo en verdad te amo…
— ¡Yo también te amaba maldita sea, eras mi mejor amigo, en casi la única persona en la cual confiaba! ¡Y mira lo que has hecho! ¡Estaba dispuesta a estar contigo, maldita sea, estaba logrando enamorarme de ti! –me solté con furia, y me gire para quedar frente él.- sabias bien lo mucho que me duelen las mentiras, joder, lo sabes mejor que nadie. ¡No hables! N-no quiero escucharte, no ahora.
— ¡Aurora! –gritó Dania desde una hermosa moto, me subí detrás y ella acelero, no mire atrás. No necesitaba saber que perdí a otro amigo.

Sentí como el calor subía a mis mejillas al sentir que un cuerpo calido me sostenía, me separe rápidamente de quien fuese que me abrazaba, parpadeando con rapidez para acostumbrarme a la fuerte luz.
—Te desmayaste –dijo Balthazar como si eso explicara todo, lo miré confusa antes de ser literalmente raptada por un par de brazos.
— ¡Vamos de inmediato a la enfermería! –exclamó Antonello agitado, lo miré extraño antes de entender, él quería saber que sucedió, lentamente negué.
—N-no, bah, ya paso. ¿Quién eres tú?
— ¡Es mi hermano! –exclamó Dania apareciendo sonriente, antes de sacarle la lengua Antonello en un gesto infantil.- Te dije que Au no nos conocía de antes, Aurora él es Balthazar, Balty pooh ella es Aurora, mi nueva mejor amiga.
—Ya veo, otro monstruo a tu colección de amigos –espetó con burla Balthazar antes de girarse e irse, en mi mente resonó “me debes un beso, Aurora” haciendo que me sonrojara profundamente antes de mirar a los dos chicos que estaban frente a mí.
—Entonces, ¿Ustedes dos de donde se conocen?
—Yo… eh… -el balbuceo de Dania se corto cuando Antonello dejo caer la sorpresa del año.
—Es mi ex novia.

sábado, 10 de julio de 2010

Capitulo 29: Hermanos.

¡He vuuuuelto con capi! se que me demoro bastante en actualizar pero es por que me gusta hacer los capítulos más largos...
Bueno, también les invito a pasar por mi otro blog que T.T lo tienen bastante abandonado.
Eso...
***********
No... No... Ustedes... –balbuceaba tantas incoherencias, que ni yo me entendía. Cerré los ojos imaginando que era un mal sueño:- Balthazar, dime que esto es una broma.
No, monstruo, no es una broma. Hagamos algo ¿si? Vamos a ir mañana con mi madre y le diré que te haga recordar más rápido, o al menos, las cosas más importantes –dijo desesperado mientras sentía que mi cuerpo temblaba por completo, me sentía culpable cuando NO sabía la verdad y ahora que me contaba esto, me sentía un asco. Si. Una mugre de lo peor.- Aurora, amor...
¡Es tu hermano maldita sea, y le estamos rompiendo el corazón! –exclamé llorando angustiada, él suspiró.
Aurora, el apenas me conoce y ya quiere matarme –Dijo Balthazar con voz cansada:- se que tienes razón pero llevamos juntos tres años...
Balthazar, no es justo... –Susurré llorando desconsoladamente.
No, no lo es. Pero aun no me has dejado terminar de contarte. Así que deja de llorar y toma atención –Dijo dándome ánimo, suspiré y lo miré ceñuda:- Okay, los cuatro príncipes deben casarse o encontrar una pareja antes de la próxima luna llena, que es en quince días más, el punto es que Jean Paul le dijo a su madre que ya había encontrado a su pareja y que...
Eh alto –Dije bruscamente ¿El tenia pareja? ¿Y yo no sabia?- ¿Quien se supone que es su pareja...?
Tú –Dijo Balthazar separándose de mí y apretando mi cojín con fuerza:- Quiere sacar del camino a “tu pareja” y quedarse contigo.
No, es imposible, él y yo rompimos hace buuf mucho tiempo –Dije rascando mi nuca, él me miro directo a los ojos y sonrió con ironía:- no es tan egoísta como parece...
Él siempre se queda con lo que quiere –Dijo con ironía, mi corazón se apretó ¿JP seria capaz?- Aurora, quiero que sepas, que si es necesario que esa profecía se cumpla por ti... Lo haré. Por que te amo...
¡Oh, que tierno! –Dije mirándolo desconfiada:- Ahora, muévete, vamos a ir donde tu mamá.
P...pero... yo quería dormir –Dijo con cara de niño bueno, apretándome contra él, eso no era nada bueno, no cuando su duro cuerpo me sostenía tan cerca-
No, ya déjame levantarme –Lo apunte con mirada severa y él se puso a reír ahogadamente y se levantó, llevándome con el-
Bien, señorita. Tus deseos son órdenes, vamos con mi madre –Dijo antes de tomarme en brazos, suspiró frustrado- no puedo... Cámbiate no se... Ponte algo más de ropa o no soy culpable de lo que pasa en el camino.
¡Balthazar! –exclamé sonrojándome, él se encogió de hombros con cara de inocente. Caminé a mi ropero y saque un polerón negro mientras me lo colocaba no pude girarme para molestar a Balthazar que no me sacaba la vista de encima. Me gire y él negó:- ¿que más quieres que me coloque? ¿Una bufanda y una chaqueta?
Apestas a él –dijo mirándome ceñudo- sácate ese vestido, o lo haré yo.
No es necesario, puedo sola –reclamé roja, no había pasado por alto la mirada lujuriosa que me enviaba así que era yo, o yo. Suspiré y me quité el vestido, avergonzada. Balthazar tenía su mirada fija en mí, y casi chillé cuando sentí sus manos firmes sobre mis caderas.
Si no te apuras, mandare al demonio todo lo que tengamos que hacer y te tumbare en la cama y...
Cállate, pervertido –dije roja como tomate el continuo ignorándome.
Y te haré recordar todo bastante rápido –susurró seductoramente, tome una camiseta grande y me la coloque enseguida, un pantalón y ya estaba lista.-

Muévete, imbecil, no tenemos todo el tiempo del mundo –dije cruzada de brazos sin mirarlo, estaba muy avergonzada.
¡Uuf, hace calor! –exclamó molestándome, me tomó en brazos y salio corriendo disparado. ¡Dios, que rapidez! ¿Como le diría a su madre? ¿Suegra? ¿Señora? ¿La llamaba Denisse y ya? ¿Como me llamaba ella? ¿Estaría Dania? ¿Que reacción tendría? ¿Donde estaban?-
De lo único que fui conciente era del viento pegando en mi espalda y de sus manos afirmándome contra su pecho, así que poco a poco me fui dejando caer en las garras de Morfeo.
FLASH BACK ----->
¿Podrías decirme ya por que me has estado esquivando todo este tiempo? –Dijo Dante, jamás lo había visto tan enfadado y decepcionado.- ¡Mira Aurora, me vale lo que pienses y digan los demás de ti, pero merezco saber que demonios pasa por tu cabeza!
¡¿Ahora le intereso a todo el mundo?! ¡Que bien, me siento muy IMPORTANTE y eso es genial! –exclame con ironía, me apoye en uno de los árboles y baje mi cabeza para que Dante y sus amigos no vieran lo mal que me encontraba- ¡¿En que estoy metida?! EN NADA. ¡¿De todos modos si estuviera metida en algo crees que te lo diría?! ¡Déjame reír, no confió en nadie más que en Dania!
¡No metas a Dan en esto! –exclamo más enojado Dante, bufe y el agrego:- Ella no tiene nada que ver contigo.
Sip, nada que ver –dije encogiéndome de hombros, tome aire y con mucha fuerza de voluntad mire a Peter y después a... Balthazar, después rápidamente mire a Dante- No te preocupes, estas haciendo buen trabajo como hermano mayor, créeme. Ahora si me dejas pasar, por favor, Jake y yo saldremos al parque... Me quedare en su casa a si que ni se te ocurra ir a molestarme –termine caminando por su lado pero me detuvo, me detuvo tomando mi brazo con brusquedad, intente no jadear por el dolor-
¡Si llego a saber que te estas acostando con ese enfermo que tienes como amigo, le romperé la cara y lo destrozare! –dijo amenazante yo sonreí radiante y tire mi cabello detrás de mi oído, ignorando el dolor de mi pequeño brazo.
¿Te atreverías? ¿Te atreverías a quebrar lo único que me queda? ¿A la única persona que quiero? –dije con animo, después mi mirada se ensombreció y choque con los ojos de Balthazar, apreté mis ojos con fuerza y continué con voz neutra:- Si lo llegas hacer, querido hermano, atente a cada una de las consecuencias. ¡¿Por que mierda todos se quieren meter en mi vida?! ¡¿Que diablos te importa si me acuesto con quien yo quiera?! ¡Y no se te ocurra seguirme ni acercarte a Jake!
Con esto salí corriendo. Pronto entendería porque Dante me había dicho esas cosas....

Fin Flash Back <-----
¿Esta muy dormida? –dijo una dulce voz.
Que no tonta, ella esta en sus recuerdos –dijo Balthazar, me removí incomoda. ¿Que les diría? ¿Como afrontaría a su familia?- Ya, abre los ojos, tramposa.
¿Estas despierta? –abrí los ojos haciendo gritar a Dania, después se abalanzo hacia mi abrazándome con mucha fuerza.
¡La ahogas! –exclamo Balthazar sacándome del apretado abraso con algo de posesividad.
¡Oh dios, mírate, eres toda una mujer! –exclamó Denisse yo mordí mi labio nerviosa. ¿Que debía hacer ahora?
****************
besooos!

jueves, 10 de junio de 2010

Capitulo 28: Verdad...Imposible

me querrán matar después de este capitulo, es cortito, pero wooow, si que es sorprendente ;)

*********
Yo... –volví a tragar en seco, me afectaba su cercanía, oh si que lo hacia, y no me ayudaba de mucho que estuviera casi sobre mi con una mirada todo menos santa, levantó una ceja a modo de pregunta, cerré los ojos y pensé en J.P, de inmediato su corazón dio un saltito:- no creo estar “enamorada” de Jean Paul, pero siento algo por él, algo fuerte, demasiado fuerte... pero cuando estoy contigo, yo... no... ¡Oh ya dejemos de hablar de esto y promételo!
No, aun no respondes si estas enamorada de él –dijo rozando con su nariz contra mi mejilla, suspiró y los pelitos de mi nuca se erizaron- ¿Lo amas?
No lo se –conteste sinceramente, entonces su boca comenzó a repartir pequeños roses, si, por que no eran besos, no, solo eran caricias ¡Y me encantaban!:– Detente...
¿Segura? –susurró continuando con sus pequeñas placenteras caricias, yo me estremecí y él sonrió, antes de inclinarse quedando nuestros labios a solo milímetros, si tan solo me movía... Pero en realidad mi cuerpo no respondía, así que me quede congelada esperando que ÉL me besara:- ¿que esperas, monstruito? Siempre eres la de la iniciativa, no creo que lo superes.
Justo ahora, no quiero ser la de las iniciativas –susurré con la voz rasposa, él se puso a reír y se inclino besándome con lentitud explorando mi boca como si no hubiera un mañana, coloque mis brazos alrededor de su cuello y el beso nos hizo sonreír con los ojos cerrados separándonos de vez en cuando solo para respirar. No había dudas, lo amaba, solo a él. Creía que mi estomago tenia una fiesta de fuegos artificiales y que en cualquier momento explotaría. Me separé bruscamente y él abrió los ojos confundido.
¿Que pasa con los recuerdos? Creí que cuando llegaras, volverían –dije con voz ronca, me aclaré la garganta nerviosa y continué:- No recuerdo más de lo ultimo y pienso que queda bastante por recordar...
Si, bastante –dijo con el ceño fruncido- Es que hay un problema, monstruo.
¿Un problema? –dije con voz ahogada, él se rasco la nuca.
Esto si... Es algo largo así que... ¿por que no me invitas a dormir a tu casa? –opinó Balthazar con suavidad y yo me sonroje, no pude evitar imaginarme a él acostado en mi cama y... ejem, ejem, creo que me estoy sobrepasando en la imaginación:- Digo... ¡Solo dormir, Aurora, eres una pervertida!
¡Oye! –Dije pegándole en el brazo:- no es mi culpa que tú hablas tan “abiertamente” sin especificar nada en concreto.
Ya, ya, vámonos a tu casa ¿si? Hablamos más tranquilos... –dijo ayudándome a levantarme del suelo, que ya ni recordaba, sentía que volaba a su lado ¡UGH QUE CURSI! Me tomó entre sus brazos y comenzó a correr, grité aferrándome a su cuello, corría muy rápido y la adrenalina era... única.
Solo tardamos minutos en llegar, y entramos por la puerta principal, cuando subimos a mi habitación me dejó acostada sobre mi cama y después cerro la puerta con cuidado. Moría de nervios, si lo descubrían.... no mejor ni pensarlo. Él sonrió malvadamente:
Ya relájate, monstruo. No hay nadie en tu casa, tonta, solo están tus tíos, tu prima y tu hermano...
Y Susan –susurré con dolor, él se giró y me miro impresionado.
¿Q...que? –dijo incomodo, me dieron ganas de reírme así que me tape la boca:- ay no bromees, tonta.
No estoy bromeando, imbecil –dije poniendo los ojos en blanco:- ella esta aquí...
¡Woow! Es tu segundo sueño cumplido –dijo levantando una ceja mientras se acercaba lentamente a mí.
¿Cual es el primero? –dije con la respiración agitada, en definitiva me afectaba su cercanía.
Estar conmigo. Obvio –dijo con arrogancia fingida, suspire riéndome.
Seguro. Ahora, aléjate y responde a todo lo que quiero saber –dije nerviosa por su cercanía. Él se acomodo en la cama y suspiró con tranquilidad.
Dispara. -dijo levantando una ceja.
Ooh bueno, lo más importante ¿Como es eso que hay un problema? -dije curiosa.
Ouh, eso –dijo nervioso:- Bueno, no se si tus nuevos amigos te han dicho por que vinieron exactamente.
Sip a “sociabilizar” con humanos –susurré abrasando mi cojín, él hizo una mueca irónica
¡Al menos no te mienten! Bueno, pero, también es para que “desarrollen” sus poderes, hay algo extraño en todo esto, ellos siendo “puros” y no convertidos tendrían que desarrollar el poder de inmediato, pero, no han podido. El tiempo que han estado aquí, algunos han desarrollado más sus fuertes, el problema es que algo esta consumiendo su energía –dijo rápidamente, lo procese en minutos de silencio y el continuo- No es algo, exactamente es alguien... ¿Quien te contó la historia?
Antonello –susurré contra la almohada evitando desconcentrarme, él asintió rápidamente.
Hay cosas que no te contó, por que son... muy, demasiado, malas. –mordió su labio como cuando yo estaba nerviosa:- Te debes preguntar que tiene que ver contigo...
Si, de hecho, si –susurré ahora confundida, él trago en seco.-
El problema Aurora es que la energía la consumes tú. -dijo con voz ahogada.
Que buena broma –dije nerviosa, Balthazar suspiro y me miro con seriedad- No, espera Balthazar, YO no puedo hacer eso, ni siquiera pertenezco a su mundo.
“a su mundo” Ey, eso ya lo superaste, es “nuestro” mundo y si, perteneces –dijo acercándose a mi, negué con decisión y me atrapó igual entre la cama y su cuerpo.-
Quizás –susurré nerviosa:- pero ya salte de encima de mí.
No quiero –susurró sonriendo con picardía:- ¿te pongo nerviosa monstruo?
¡No juegues conmigo, Balthazar, o saldrás perdiendo! –dije sonriendo, él me lanzo un beso y se levanto comenzando a pasearse por mi pieza.
Buuueno, no he terminado aun. Están buscando la esposa perfecta para los cuatro príncipes –dijo el rascando su nuca, y yo levante una ceja, sin entender ¿de que príncipes hablaba?- Entonces, Antonello se salto la mejor parte de la historia.
¿Hablas enserio? –susurré y él sonrió cambiando mi cojín por su cuerpo, así que quedamos muy juntos, jugué distraídamente con su cabello mientras el continuaba.- Cuando los dioses supieron que Ulysses sobrevivió dieron una profecía... “Cuatro hijos, uno legal, tres bastardos. Una mujer. Las cadenas del destino los unirá, el sufrimiento los hará uno, el poder los segara y solo el amor vencerá la guerra. El dolor correrá entre los dos mundos y ella, ella será la única que podrá salvarlos” –tragué en seco, eso era fuerte, mire sus ojos fijamente y el suspiro- Nadie olvido la profecía y aun se buscan significados concretos.
Pero si es fácil... –susurré y él me miró asombrado- Bueno, claramente habla sobre los hijos de Ulysses, pero, solo tiene dos: Max y Jean Paul. Listo, lo demás, es obvio.
El problema es que, si sabemos quienes son los oros dos hijos de Ulysses –dijo Balthazar rompiendo nuestra mirada- Aurora… yo…
Oh dios mío... No... –Susurre separándome de él- tu y... tu...
Dania y yo somos medios hermanos de Jean Paul y de Max –susurró Balthazar mirando a otro lado.
*********
p.D: Wooow, ni yo me lo creo O.O
besos, ahora si que actualizare pronto ¿eh? pero les ruego tres comentarios xD