viernes, 1 de abril de 2011

¡Premios!

Antes que nada quiero agradecer a Aphrodite por haberme dado estos fabulosos premios. ^^


Oki, la única regla de este es que se lo otorgue a los blogs que tengan historias que me hagan desear seguir leyendo.
Y esos blogs son:
Strange Obsession.
Delirios estrellados.
Meii
Lady
Iza
Simplemente Sara


Unica regla otorgarlo a quienes considero los mejores blogs, y estos son....
Strange Obsession.
Delirios estrellados.
Meii
Lady
Iza
Simplemente Sara
El club de las Excomulgadas.

¡Ademas, gracias a Viviana!

1-. Decir lo que mas te gusta de este Blog.
¡Bueno, adoro la forma en que escribe Viviana! Me hace enamorarme de cada uno de sus personajes, y muero de curiosidad por saber que pasara con ellos ;)
2-. Pasarlo a 5 amigos o blogger diferentes:
Mia.
Lady
Meii
Vaal
Iza

¡Muchas gracias, pronto colgare un nuevo capitulo!
Besos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Capitulo 33: Monstruo.

Dedicado a Aprhodite gracias por tu ayuda, eres un amor ♥ Eres mi comentadora oficial. ^-^
A Vaal: ¡Amiga, tu siempre te pones del lado de los malvados...! Por cierto... ¡¡Estas desaparecida!! Me has abandonado ya? Pfft, buena amiga que me encontré 88
Y a Viviana: ¡Has regresado! Diablos, si que fue MUCHO tiempo sin verte por aquí *-* Si, todas (menos Val) somos del Team Balthazar, ese chico es un bombón, lo ame desde que lo invente xD ¡Estoy feliz de leerte de nuevo! & no te preocupes, que las locas entendemos la locura temporal de las otras personas. Ajajaja.
Aqui un nuevo capitulo ;)
************************
—Oh, cariño, parecer sorprendida, ¿esperabas a alguien más o te molesta mi presencia? –Pregunto mientras se sentaba a mi lado, ladeando su cabeza inhaló suavemente.- Ah, claro…
—Y-yo…
—Tú, Aurorita, no tienes más que relajarte y esperar que ese idiota desaparezca. ¿Ya lo hizo una vez, cierto? Solo que ahora, no volverá…
— ¡No! ¿Qué diablos estas hablando? –él se encogió de hombros antes de inclinarse para besarme, retrocedí por primera vez asustada por él.— Fue fácil descubrir quien era, moví un par de piezas y la gente habló. Dime, cariño, ¿Por qué diablos elegiste a ese bastardo si puedes tenerme a mi, el futuro rey? –Su voz era un simple gruñido, su mano viajo a mi cuello y apretó de a poco aumentando su fuerza.- ¡Contéstame! ¡¿Por qué él y no yo?!
—Por que yo la amo y no es un simple capricho –dijo Balthazar apoyado en la puerta con los brazos cruzados sobre su pecho, sus ojos ardían por la furia. Jean Paul no se movió, pero soltó un poco su agarre.
—Eso es mentira. ¡Yo la amo! ¡La amo más que tú! –siseo Jean Paul enseñando sus colmillos con amenaza.
—Si la amaras, sentirías respeto por ella… y eso –Balthazar señaló sus manos sobre mi cuello.- lo único que lograra es que te odie.
—Ella me quiere…
—No lo suficiente para elegirte, Jean Paul. Ahora, es mejor que la dejes.
—Ella es mía, bastardo…
— ¡No te atrevas a tocarla!
Jean Paul retrocedió, alejó sus manos de mi cuello y con una mirada burlona y la suficiente fuerza clavó sus colmillos en mi cuello.
Grite de dolor, y al segundo el caos total se desataba frente a mis ojos… Comenzaron a pelear.
No veía nada, tan solo la oscuridad el dolor extendiéndose por mi cuerpo, los calambres, fuego corriendo por mis venas. Los gritos.
¿Eran mis gritos, o eran los gritos de ellos?
Oh, si, eran ellos.
— ¡Está bien, está bien, maldición! tan solo… solo... no le hagas daño… ¡Detenle! –la voz de Balthazar era tensa, llena de horror.
Una carcajada y la bruma termino de llevarse mi conciencia.
—Actúas extraño. –murmuro Balthazar con la vista perdida en la ruinosa ventana. Trague en seco y seque mis palmas contra mis vaqueros.
Si, yo estaba usando vaqueros. ¡Y una blusa ajustada de color rosado! ¿Qué diablos hacia vestida así…?
—Se supone que funcionaria…
— ¿Funcionaria…? ¿Funcionar que, pequeño monstruo?
—Creí que si cambiaba un poco… ya sabes, llamaría más tu atención.
— ¿Qué?
—P-pensé… P-pensé que… y-ya sabes, que si cambiaba un poco, t-tú… -se detuvo por unos segundos antes de inspirar profundo.- Que si cambiaba tú me tomarías mas en cuenta de otra manera.
— ¿De que “otra manera”? -murmuró con despreocupación. Trague en seco, el hecho de que no me mirara y que no me tomara en cuenta era peor que estuviese furioso y gritara como loco exigiendo saber que sucedía.
—Y-ya sabes, de la otra forma. –él se giro, sus hombros tensos y su mandíbula apretada.
—No hay otra forma en que te pueda tomar en cuenta, Aurora. Así que explícate ahora…
—U-uh Esta bien. Creí que si cambiaba mi ropa y mi forma de ser llamaría tu atención de manera más err sexual…
Una gran sonrisa se extendió en su cara, sus brazos se cruzaron sobre su pecho y lo único que quería era desaparecer de la faz de la tierra. ¡Que vergüenza me hacia pasar este imbecil!
— ¿Y por que hiciste eso, monstruo?
— ¿Por qué? –Él asintió lentamente como si fuese lo más entretenido, la furia comenzó a bullir de forma asombrosa de mi cuerpo.- ¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¡Vale, porque parece que después de compartir unos besitos tu mejor idea es despedirte y marcharte como si nada importara!
— ¿Eso crees, pequeña? –pregunto apretando sus labios para no dejar escapar una sonrisa, bufe y me apreté contra la pared. Él se acerco, con pasos largos y elegantes, estiro su mano y acaricio mi cara con la yema de sus dedos. Un suspiro tembloroso salio de mis labios y hice una mueca de enojo ante mi debilidad que él delineo con ternura. Sus ojos se oscurecieron, su mano bajo por mi mandíbula y acaricio mi cuello.- Entonces, estas demente, monstruo. ¿Sabes por la razón que me marcho? No, claro que no. Maldita sea, eres tan pequeña y frágil, tan delicada… Cuando te beso, te toco, demonios cuando estoy cerca de ti tengo la aplastante necesidad de tumbarte y follarte hasta que no puedas saber si soy parte tuyo o no.
Mis mejillas ardieron, él mojo sus labios y se inclino dejando su cabeza en el recoveco de mi cuello, su aliento reboto contra mi piel y cerré los ojos disfrutando este momento.
—Deberías sentirte mal por no entender que te amo tal cual como eres, no necesitas cambiar para que me llames más la atención. –Depositó un suave beso antes de enlazar su mano con la mía.- Vamos con lentitud, ¿vale? Para que te acostumbres.
—No me necesito acostumbrar, imbecil –espete ansiosa.- yo… u-uh se que estoy preparada, hazme caso…
—Créeme, lo necesitas –ronroneo con su voz llena de sensualidad. Y como si no fuese suficiente aclaración sus palabras, apretó su cuerpo contra el mío y al sentir su erección entendí que era lo que quería decir…

— ¡Maldita sea, despierta!
El dolor de mi mejilla dolió más que cualquier otra cosa. Abrí los ojos con un gemido escapando entre mis labios.
— ¿P-por que haces esto, Jean Paul? Me estas lastimando –dije mientras grandes lagrimas corrían por mis ojos. Él estaba inclinado sobre mí y sus ojos grises se oscurecieron hasta colocarse alarmantemente negros.-
—Tú lo hiciste. ¡Me haz dañado y lo estoy devolviendo de la mejor manera! –gruño apretando su mandíbula. Su mano se levanto, pero dudo en tocarme. Tras un momento, la dejo caer y alejo sus ojos de los míos. Su voz era como la de un pequeño niño terco, con una idea fija en la cabeza.- ¿Aun me amas, no es cierto?
Mis ojos se abrieron de par en par cuando apoyo su cabeza sobre mi pecho y se estremeció, Jean Paul… Jean Paul estaba llorando.
Todo desapareció a mi alrededor de lo único que fui conciente era de los sollozos ahogados y gemidos angustiados que soltaba de vez en cuando, mientras se aferraba a mi cuerpo con fuerza.
No hablamos. Pero sabía que esperaba que le contestara su pregunta. Y también el muy maldito sabía que no seré capaz de romperle el corazón.
¿Qué diablos hago?
—Jean Paul…
—Debo decirte algo. –Me corto con voz enronquecida por los sollozos, levanto sus mirada y me asuste al ver un matiz rojo en sus ojos.- Hay algo que te oculte por que era para nuestro bien… Pero ahora veo que no hay nosotros. Al menos no aun…
Se quedo callado mientras una juguetona sonrisa escapaba a sus labios, y su mirada se volvía distante como si estuviera recordando algo bueno. Muy bueno. O muy malo, quizás…
—Poco después de conocerte, ya sabía que tenías un compañero. –dejo escapar un suspiro con melodramática burla. Parpadee confundida, se suponía que él no supo hasta que me paso aquel pequeño accidente con la astilla… Inhale profundo y lo mire asustada.- Cuando rompimos… No debió haber salido así, maldita sea si Antonello no hubiese metido su nariz en esto ahora estaríamos juntos.
— ¿Qué?
—Si, para que sepas eres como un pequeño bombón con fresas, irresistible. –Él paso su nariz por mi cuello y sonrío dándole un suave beso, me retorcí intentado escapar pero solo me sostuvo con más fuerza.- Si, es cierto, te mordí… Y lo volvería hacer. ¿Después de todo somos una pareja, no es cierto, pequeña?
— ¡Estás loco! ¡Demente! Yo no soy tu condenada pareja, no tienes derecho a tocarme ni a probar mi sangre. –grite mientras luchaba por salir de entre sus brazos, palie todo lo que pude lo golpeé, pero ni se movió.
—Es cierto, no somos una pareja.
El miedo me comenzó a jugar una mala pasada. Jean Paul estaba cabriado. Demasiado. Y eso, en sus condiciones, era malo. Me quede quieta, sus ojos buscaron a los míos mientras una sonrisa tensa y dura comenzó a surgir de sus labios.
—Eres malvada, Aurora, mira donde me haz hecho caer… -gruño antes de abalanzarse a mi cuello.
Cerré los ojos y temblé de dolor. Me concentre en los recuerdos, no podía pensar en lo que estaba sucediendo…
Tenia que escapar de alguna manera.
— ¿Y, que dijo tu tía sobre el viaje?
—U-uh no le dije. –Me encogí de hombros y bese su mandíbula.- Dania y yo estaremos en una conferencia de personas de mentes desviadas.
Balthazar estallo en carcajadas apenas termine de decir aquello.
— ¡Deja de reír, no es gracioso en absoluto! –grite intentando sonar enojada, pero falle por la gran sonrisa que iluminaba mi rostro. Balthazar me miro por unos segundos serio antes de volver a estallar en carcajadas contagiosas.
—N-No puedo creer que le dijeras eso, monstruo. ¡Espera! ¿Tu tía en verdad lo creyó?
—Uhm… Si, eso es la parte que no te conté –dije mientras me sonrojaba y metía la mano a mi bolso de Emily Strange, rebusque un poco antes de sacar entre mis dedos un paquete de condones, sus cejas volaron y se puso a reír otra vez.- Mi tía, dijo que si necesitábamos más que la llamáramos y le diéramos la dirección de donde estamos.
— ¿Y que haría la pobre, levantarse, ir a la farmacia y comprar más condones y llevarlos mientras nosotros nos aguantamos las ganas? –Bromeo moviendo sus cejas sugestivamente, golpeé su hombro antes de darle un suave beso.-
—No esperaba menos de mi tía. ¿Qué dijo Denisse de nuestro viaje? –pregunte antes de acomodar mi cabello y subirme a su auto, en un segundo él estaba en su asiento.
—Dijo que disfrutáramos de nuestro fin de semana y que nos cuidáramos. –Su ceño se frunció un poco antes de bufar.- Dania, dijo que me volvería loco, ¿así que truco estas escondiendo, pequeña?
— ¿Yo? –Batí mis pestañas de manera inocente y sonreí con ingenuidad.- No he hecho nada… No te preocupes, prometo portarme bien. ¿Sabes que tiene jacuzzi? ¡oh, y también hay un sauna!
— ¿Aurora? –Pregunto después de unos segundos de silencio, yo levante la mirada y sonreí asintiendo.- ¿Estas completamente segura de esto, cierto? No quiero que después estés llorando y diciendo que te he robado tu preciosa virginidad y que soy un cabrón arrogante, presumido y no sirvo para nada.
—Oh, amor, te juro que estoy muy segura. Además, eso de "cabrón arrogante y presumido" es completamente cierto, pero de que sirves… -le di una mirada descarada y cerré un ojo con coquetería.- Si que sirves.
—Aurora –advirtió en un gruñido. Yo me reí mirando por la ventana.- ¿Qué tan lejos estamos?
—Bastante lejos de nuestra casa, y bastante lejos del centro a donde vamos. ¿Por qué? –pregunte sin desviar mi vista del paisaje. Él mascullo algo sin sentido y estaciono el auto antes de tomarme entre sus brazos y besarme con ansiedad.
—Porque, ya es hora de otra de tus clases –murmuro mientras besaba mi cuello y lo mordisqueaba con glotonería.

Todo estaba oscuro y frío, por un momento creí que estaba muerta, pero después me di cuenta de que no era así. No había rastros de Jean Paul, pero mi cuello dolía un montón. Me senté sobre la cama, y fruncí mi ceño, me estire y bostece.
Mis ojos volaron a la puerta, estaba sin seguro y no era una trampa. ¡Hora de irme! Pise el suelo y caí de rodillas, enojada, me levante y mire por que me tropecé. Grite con horror y retrocedí, cayendo otra vez a la cama. Levante mis pies y me auto abrace mientras mi cerebro intentaba procesar lo que acababa de ver.
Una chica desnuda y muerta…
Suprimí una arcada y salte lo más lejos posible, no volví a dar otra mirada al pobre cadáver y corrí a la puerta. Inhalando bruscamente la abrí y mire al exterior. Vacío. El pasillo estaba desolado, el problema era que no tenia la condenada idea de donde ir. ¿Derecha o izquierda? ¿Izquierda o derecha?
Izquierda. Si, es mejor la izquierda. Con los pies desnudos y un camisón blanco que apenas dejaba mi cuerpo a la imaginación corrí como si me persiguiera el demonio. Y es que justamente en eso se había convertido el pobre Jean Paul, en un demonio…
¿Era mi culpa o él era así desde antes?
Moví mi cabeza para espantar las ideas, ahora eso era lo que menos importaba, tenia que salir de este lugar. Pronto. Al final del pasillo este se dividía en dos, también me fui a la izquierda, corrí y corrí…
¿Y adivinen?
Era un pasaje sin salida.

jueves, 10 de marzo de 2011

Capitulo 32: Sorprendente reencuentro

¡Nuevo capitulo, la mayoría es recuerdos...! Amo sus recuerdos, ^^.
Sin mas que decir, disfruten de la lectura.

—Balthazar… Balthazar me duele… -mi voz se quedo ahogada. Sus manos sostuvieron mis brazos extendidos, sus ojos estaban muy abiertos y su respiración agitada.
Por lo poco que pude ver, me di cuenta de que estábamos en la casa abandonada. Él estaba furioso, mirando los cortes de mis brazos que yo claramente evitaba ver.
— ¿C-cuando? ¿Cuándo te has hecho esto? –pregunto con la mandíbula apretada. Sus labios apenas se movieron, me negué a mirarlo.- ¡Cuando maldita sea!
—Hace poco… -murmure avergonzada.- Están cicatrizando con rapidez, Balthazar, no hay de que preocuparse.
— ¡Claro que me preocupo! Maldición, no te das cuenta del daño que podrías hacerte…
—Si, ese es el punto, Balthazar. Hacerme daño, desquitarme conmigo misma. –mi cuerpo comenzó a vibrar cuando él se inclino y lentamente con cuidado, beso mis heridas. Sobresaltada, sentí algo húmedo.
Su lengua.
Sonrojada, intente quitar mis brazos, pero él solo me sostuvo con fuerza, obligándome a quedarme ahí.
Cuando él dejo de lamer mi brazo derecho, pasó al izquierdo. A esa altura mi respiración solo era un jadeo, era muy sensual… Excitante. Cuando él dejo caer mis brazos, los deje ahí, sabiendo que mis temblores eran demasiados para siquiera intentar soportar el peso de ellos.
Balthazar me miraba fijamente, yo solo miraba el suelo. Aun asombrada por lo que acababa de suceder. Tragando en seco me obligue a mi misma levantar mi cara y hacerle frente.
Sus ojos estaban de un extraño rojo carmín. Pero no importaban en absoluto, no había miedo cerca de él. Dando un paso, y luego otra, y otro, rompiendo cualquier distancia entre ambos, lo abracé, apretándome contra su pecho.
—Creo que jamás lo he dicho en buenos términos, imbecil, pero te amo. Eres lo más importante en mi vida. Mi corazón solo es tuyo, te amo. –Dije con mi cara hundida en su pecho, aspirando su olor.- Te amo.
—No, no lo haces –dijo colocándose tenso, me alejo de él con brusquedad y me dio la espalda.- No puedes amarme, Aurora, soy un monstruo.
—No lo eres. –Dije negando frenéticamente.- No lo eres.
— ¡Si! Soy un vampiro, Aurora. –grito frustrado. El silencio no lo tomo por sorpresa, pero si lo hizo cuando lo abrazo fuerte por la espalda.
—Ya lo se. Lo se, y dios, aun así te amo por completo. –dije en un murmullo quebrado.


Mi garganta estaba seca como nunca, mis parpados pesaban y mis músculos estaban agarrotados. Aun así, estaba consiente de que no estaba en la cama, y por el olor a medicamento, entendí que estaba en la clínica.
No supe cuando me trasladaron o por que, tampoco quería saberlo. Tenía la mala impresión de que las cosas estaban hechas un asco…

Es de noche, pero no se cuanto llevo dormida. Podía escuchar levemente las voces bajas desde afuera de la habitación, al parecer muy afectadas. Tome aire, sintiendo el doloroso pinchazo en los pulmones. Entrecerré los ojos e intente mirar quien estaba en la habitación, pero no sirvió de nada.
Agradecí que las ventanas estuvieran abiertas, antes de caer de nuevo en mis recuerdos…

—Balthazar, por favor espera…
— ¿Esperar? ¿Esperar qué? –gruño a la defensiva. Puse los ojos en blanco y mis manos, que estaban en mis caderas volaron con rapidez a su cara, lo tome con cuidado y lo obligue a mirarme.
—Se que lo necesitas, no tienes por que avergonzarte…
—No me avergüenzo –reclamó cerrando los ojos. Trago en seco y muy suavemente se alejo de mí.- Escúchame, por que será la última vez que lo digo: Me da miedo. Si, maldita sea, me da miedo que me convierta en lo que mi padre es. ¿Vale? Me da miedo hacerte lo que él hizo con mi madre…
—No lo harás –dije con decisión. Sostuve su mano con fuerza entre las mías y lo mire a la cara con impaciencia.- Yo no permitiré que lo hagas, no te dejare ir. No sin mí.
Él se acerco y con brusquedad me abrazo, no importo. Busco mis labios y me beso con impaciencia, apoyándonos contra una muralla. El beso se volvió más fuerte, más sensual. Su lengua no tardo en entrar a mi boca y sus manos en recorrer mi cuerpo.
Gemí gustosa, y él se tambaleo con sus ojos cerrados. Pero esta vez no se marcho. Lentamente, me despegue de la muralla y mi mano derecha delineo sus labios, los entreabrió un poco y la punta de su lengua toco una de mis yemas, sin aviso, succiono y sus colmillos se clavaron con brutalidad en mi dedo.
Dolió, pero me quede en silencio, mirando maravillada como él se alimentaba de mí por primera vez.

—Ah maldita sea, Aurora, ¡Respira!
Inhale con los pulmones adoloridos, solloce sin fuerzas. Dolía como el diablo. Sentí una suave mano en mi frente, y la voz que me habló se me hizo tan conocida…
¿Denisse?
—Eso es cariño, inhala y luego exhala, cariño se que duele pero debes seguir, o tendrás que usar el respirador artificial. Se que eres fuerte, inhala, exhala, no pierdas el ritmo…
Seguí sus instrucciones al pie de la letra. Si Denisse lo decía, era por que era cierto. Abrí mi boca para hablar pero un asqueroso sabor me lo impidió.
—Te asombrarías si te digo que es lo que te hicieron beber, así que es mejor que solo mantengas el silencio. –Sentí como ella se movió arreglando unas cosas y después se acerco a mi oído.- Mis niños vienen a verte todos los días, cariño, jamás estás sola o se quedarían a diario…
Sentí como las lágrimas corrían por mis mejillas pero no fui capaz de saber porque lloraba, ella limpió con cuidado mis lágrimas.
—Cariño, es importante que termines con esto… Tranquila, mi niñita, podrás hacerlo.

Y con esto, todo se volvió oscuro…
Estábamos en el parque, parecía ser otoño. No había mucha gente, como era normal, Balthazar se veía muy cómodo acostado en el césped, por lo que decidí que era tiempo de molestarle y me tire encima suyo, haciéndole cosquillas.
Ambos reímos, con rapidez inhumana, quede bajo él y cuando me aliste a reclamar, sus labios cubrieron los míos. Las cosquillas quedaron en el olvido de inmediato.
Sus manos lentamente exploraron bajo mi vestido, tocando mis piernas, sus labios bajaron por mi cuello. Gemí cuando sus colmillos se arrastraron con suavidad por mi piel y después su lengua paso por las pequeñas heridas que acababa de hacer.
Moje mis labios y mis uñas se clavaron en sus hombros cuando su mano subió hasta mis bragas.
— ¡Oh, maldita sea, váyanse a un motel! ¡Ugh, Que asco!
— ¡Dania!
— ¿Qué? Solo quiero a mi mejor amiga por unos minutos. ¡Diablos, tápala un poco! –reclamo señalando mi vestido. Balthazar gruño y me sostuvo debajo de él, posesivamente. Dania puso sus ojos en blanco mientras me miraba y se colocaba a reír.
Estaba avergonzada.
Bueno, avergonzada era poco. Es solo que cuando Balthazar me besaba y comenzaba a tocarme, como que mi conciencia se iba al diablo y no podía pensar en más que él. Y a decir verdad, últimamente ha estado muy *cof* caliente *cof*, y me ha puesto en escenas de lo más vergonzosas.
Me levante de un salto y mire con culpabilidad a Balthazar, él puso sus ojos en blanco cruzándose de brazos. Sin poder evitarlo me coloque a reír, era como un niño pequeño. Me incline y le di un rápido beso antes de seguir a Dania en Skate.
Me guió al centro comercial, pocas veces íbamos ahí por que no vendían ropa de nuestro gusto, así que lo evitábamos la mayor parte del tiempo.
Con el skate en la mano, ambas caminamos ignorando los murmullos y las miradas de la gente. Dania compro helados y nos sentamos un rato, ella me miraba con burla y yo evitaba verla.
—Oh cuéntame los detalles.
— ¿Detalles? –Dania asintió como si fuese obvio.- ¿de que?
—Vamos, ya sabes… ¿Tu y Balthazar follaron, no? –Dijo ondeando su mano con una gran sonrisa-
— ¡Dania! –exclame escandalizada, ella frunció el ceño y yo me puse mas roja negando suavemente como respuesta.- Además, creo que no estoy preparada…
— ¿Ah si? Déjame decirte que los vi a ambos muy preparados ahí en el parque, y en la pieza de Dante y en el comedor, y…
—Vale, lo he entendido –reclame descubriendo un nuevo rojo en mis mejillas. Ella se carcajeo con burla y tomo mis manos cuando vio la preocupación en mi mirada.
—Cariño, déjame decirte que a mi hermano no le faltan ganas, de hecho le sobran. No te avergüences, es bueno que lo hablemos. Ven si quieres que funcione iremos de compras…
—Mi ropa esta bien.
—Claro, siempre esta bien tu ropa. Pero la interior, bah, es pura basura.
— ¡Dania!
—Perdón, perdón… Vamos, aprovecha que corre por mi cuenta. Tómalo o déjalo. –dijo cerrando un ojo con picardía. Mordí mi labio y asentí, ella se carcajeó.- Vale, ahora, esta misión es para volver loco a mi hermanito.

Abrí mis ojos, parpadeando con horror. Me senté de golpe y sentí que mis mejillas se llenaron de color, ignore el dolor que lleno mi cuerpo y mire alrededor…
— ¿Eres tú, cierto? –gruñí al sentir una presencia.
—Depende de quien es “Tú”
Mis ojos casi se salieron de mi cara.
¡Oh dios!
¡OH DIOS!

—Jean Paul –murmure shockeada.

miércoles, 9 de marzo de 2011

¡Visitanos!

Bueno... ¡¡HOLA!!
Queria contarles sobre un proyecto que he creado con mi mejor amiga y invitarles a que se pasen a visitarnos.
http://days-of-last-thoughts.blogspot.com
No se arrepentiran ;)
P.D: ¡Tambien vayan a mi otro blog, que lo han dejado abandonado! T.T

miércoles, 2 de marzo de 2011

Personajes: ¡Antonello!



Nombre: Antonello.
Edad: 18
Familiares: William Maximiliano (Medio hermano, es mago) Padre (Vampiro) Madre (no se sabe)
Amigos: Muchos, es bastante amigable con todos. Con la persona que tiene mejor relación es con Aurora.
Hobbys: Le gusta salir de caza, bromear e intentar ser lo mas normal posible...
Pareja o Amor: Esta realmente enamorado de Dania, solo que ambos no hacen más que pelear y discutir por las más tontas cosas, es más fácil para ambos llevar su relación así.
Descripción: Antonello es un chico dulce y amable, educado, simpático, tierno y empático. No le agrada Jean Paul por su manera de ser, va contra las personas que suelen hacerles daño a otras. Respeta a los humanos más que a los de su propia clase…

p.d: ¡Yo quiero un Antonello para mí! xD

lunes, 28 de febrero de 2011

Capitulo 31: Enfermedad.

Hola, perdon por haber desaparecido. Aprhodite te acabo de agregar en messenger ;)
Bueno, sin mas que decir: Capitulo.


— ¿Perdón? –pregunte con asombro, ambos se miraron por unos segundos antes de fruncir al mismo tiempo su ceño.- ¿Escuche tu ex novia?
—Por desgracia, si. –masculló Dania con los brazos cruzados sobre su pecho y con un gran sonrojo en su cara.
—Woah, eso es… sorpresivo. ¿Dónde diablos se conocieron? –pregunté sonriente.
—Italia. –respondió Antonello encogiéndose de hombros y mirando sus uñas.
—Fue en Paris. –reclamó enfurecida Dania, sus uñas negras brillaron cuando señaló al chico frente a ella.- ¡Por eso terminamos, eres un maldito tonto!
— ¡No me digas tonto, malcriada!
— ¡No insultes a mi madre, cerdo asqueroso!
— ¡Eres una inmadura!
—Ambos son inmaduros, malcriados y tontos, por que definitivamente hacen linda pareja. –llevé ambas manos a mi boca al ver como los dos me miraban con enojo, se giraban y se iban en diferentes direcciones.- Bah, solo les decía.
Caminé con las manos en los bolsillos, inspiré con fuerza y tomé mis cosas, quería ir al parque, a estar un rato sola. Necesitaba pensar en la situación que acababa de recordar.
Dejándome caer sobre el césped, cerré los ojos y me concentré en lo poco que recordaba.
Entré a la casa que reconocí enseguida como la de Dania. Caminé por el pasillo hasta el umbral de la puerta del comedor. Denisse estaba haciendo el aseo.
— ¡Bienvenida a casa! –Exclamó con su alegre voz Denisse.- Oh, no sabia que vendrías, cariño. Pasa Aurora, no te quedes ahí, adelante.
—G-gracias. No sabia donde ir… y-yo… -no pude continuar por los sollozos. Denisse me guió hasta los sillones y corrió a la cocina, se quedó a mi lado hasta que me bebí una tasa de té que me tranquilizo un poco.
— ¿Voy por Dania? –Preguntó con su voz suave, yo negué volviendo a llorar silenciosamente, puso su mano en mi hombro.- ¿Qué sucede, Aurorita?
—S-solo n-necesito un a-abrazo, p-por f-favor –supliqué volviendo a llorar explosivamente.- Solo uno.
Y ella lo hizo, me sostuvo hasta que mis ojos se cerraron sin poder continuar llorando, hasta que la noche cayó y Dania junto a Balthazar volvieron a su hogar. Pero no me importó, solo quería que me abrazaran fuerte y así poder borrar las fuertes palabras que se repetían a fuego lento en mi mente.
—Solo es una maldita bastarda, su madre era una puta, nadie sabe siquiera quien es su padre. Mi madre siente lastima por ella, solo por eso esta aquí o si no, estaría muy lejos en un internado.
Muy lentamente me separé de Denisse y me levanté
ignorando el repentino mareo que me embargo por completo, tomé mi mochila ya olvidada en el suelo.
—Lamento haberla hecho perder el tiempo, no quise molestarla. –tome aire y mire a Dania.- Q-quería decirte lo importante que has sido en mi vida, Dani. Eres la mejor amiga que alguien puede tener, lamento las veces que te hice daño de forma inconciente. Te quiero. Y-ya me voy.
Abrí la puerta y cruce la calle con las manos en mis bolsillos, no podía mirar atrás, por que si lo hacia estaba segura de no poder hacer lo que planeaba.
— ¡Aurora!
No, por favor. Ya es suficiente, no puedo despedirme de él.
Apure mi paso, pero de todas formas me alcanzó. La lluvia comenzó a caer de forma torrencial, y yo tan solo esquive su mirada.
—Debo marcharme, Balthazar. Mis tíos deben estar preocupados, Dante quiere matarme… -mi voz se quebró en un sollozo angustiado. Y él me envolvió con sus brazos con fuerza. Si es que no lo hago yo.- N-no lo soporto más. ¡No puedo más!
—Shh, tranquila, amor, tranquila. Dime que diablos te puso tan mal, por favor.
—Es-estaba en casa, en mi pieza escuchando música mientras terminaba las tareas y… me f-faltaba un lápiz, por lo que fui a pedirle prestado uno a Patrice… Y ella… ella estaba ahí con unas amigas, es-estaban hablando de mi. No pude evitar escucharlas, e-ella… e-ella me odia. ¡Y yo no le hice nada! Dijo esas cosas tan… y me dolió… yo… ¿Balthazar? ¿q-que haces?
Su nariz rozó mi cuello sus labios separados succionaban mi carne con pasión, antes de separarse y verme directo a los ojos…
Sus ojos estaban negros. Completamente negros.
—Hueles exquisito… siempre me he preguntado si sabes igual. –murmuró con lentitud, su voz demasiado sensual.
— ¡Ya basta, me estas asustando! –exclamé alejándome de él con la respiración agitada y con una mano en mi cuello donde un pequeño flujo de sangre corría libremente. Él solo me observo con seriedad.- t-tus ojos están negros, Balthazar, están muy negros…
Él paso su lengua por sus labios muy lentamente antes de inclinarse y besarme con desenfrenada pasión.

¡¡Claro, ya estábamos llegando a la parte en que se volvió vampiro!!
Sentí como un cosquilleo subía por mi garganta, alcance a mover mi cabello e inclinarme lo más lejos de mis cosas antes de vomitar. Pequeños espasmos rodearon mi cuerpo y me sentí repentinamente mas enferma, mi frente ardía. ¿Yo con fiebre? ¡Eso si que era extraño!
Levantándome, apoyada de un árbol, intente llegar a casa, aunque no fui muy lejos antes de desplomarme, cayendo en la oscuridad.
***
— ¿Aun no despierta? –preguntó una voz lejana. Poco a poco todo se hizo más claro, estaba en mi pieza. La persona que acababa de hablar era mi tía.
—Joder, no. Aun parece muerta con lo pálida que está. ¿El medico ya llego? –la voz de Dante estaba tensa, preocupada.
—No, aun esta en camino. –susurró Patrice. Mi estomago se encogió, necesitaba algo para pasar el sabor a bilis que subía por mi garganta, mi mente aun tenia clavada las desdeñosas palabras de mi propia prima.
— ¿Aurora? ¡Traigan agua! –exclamó Lily. Entreabrí los ojos, chocando con la insoportable luz. Al segundo, un vaso de agua estaba contra mis labios, bebí con avidez.
— ¿C-como…? –Aclaró su garganta antes de continuar.- ¿Cómo llegue a casa?
—Gracias al cielo, Max te encontró –dijo mi tía con horror. Levante mi cabeza para ver a Max, él ondeo su mano en un saludo, se lo devolví con un asentimiento.- Dios, muñeca, debiste haberme dicho que estabas enferma. El amigo de Bruno vino a decir que estabas mal en el instituto, debiste llamar para ir por ti.
—Ya, claro –dije colocando los ojos en blanco, ignorando la punzada de dolor.- No me sentía mal, solo fue… repentino. No es necesario que venga un doctor.
—Lo es. Si que lo es, por lo que vendrá, Aurora. –gruñí mostrando mis dientes, con furia. Mire a mi madre con enojo explosivo. La habitación pareció tensarse con conciencia de la pelea que estaba por comenzar.
—Señora, no se que hace en mi pieza, además usted no es quien para meterse en mi vida. Le pido que salga de aquí…
—Por si se te olvida, soy tu madre. –espetó con dureza. Mis ojos se entrecerraron.
—A la que se le olvida es a otra, ¿O acaso Patrice y Lily no fueron pruebas suficientes? –me senté sobre la cama y le di un manotazo a Dante quien intento ayudarme. La señale con mi dedo índice.- Usted dejo de ser mi madre cuando olvido quien soy.
—Lamentablemente para ti, soy tu madre. Lo soy y no cambia nada el hecho que no quieras que lo sea. Soy tu madre, Aurora, te guste o no te guste. –su voz se lleno de dolor.
—Oh no, no es algo de gustarme o no gustarme –dije sonriente, pase una mano por mi cabello y negué lentamente, sintiendo las lagrimas que caían con fuerza de mis ojos y odiándome por ser tan débil.- Dios, señora, si fuese por gusto habría elegido hace mucho a mi tía como madre. No, es por corazón. ¿Sabes cual es mi fruta preferida? ¿Mi color? ¿Qué música escucho? ¿Quién fue mi primer novio? –el silencio se extendió entre ambas, olvidando que habían mas personas en la habitación. Asentí.- No, claro, no sabes nada de mi. Joder, no sabes que estuve esperando todos estos años para que regresara. ¡No sabes cuantas noches llore deseando un abrazo, una madre! ¿Y a cambio de que fuero mis ilusiones, eh? Que te confundas con mi propia prima, o con mi cuñada. Linda, linda madre…
—Pero te salve. Te salve de que ese monstruo y por eso…
— ¡Se bien que por mi culpa estuviste metida en la cárcel, se que no tuve una madre por ese bastardo, pero…! –Me quede callada con la respiración agitada, baje los hombros.- Pero pensé que podríamos haber sido por fin una familia, tú, Dante y yo. Nunca creí que sucedería algo así… Pero, bah, no vale la pena.
Camine hasta el baño, tambaleándome. Antes de llegar, me tropecé con mis propios pies y Dante me sostuvo, abrazándome con fuerza.
—Ya paso, todo ha terminado hermana. No te atormentes más. -su voz se quebró. Se detuvo y sus ojos se abrieron con shock.- Oh dios, estas sangrando. ¡Aurora estas sangrando demasiado!
Mi boca se abrió, pero ni un sonido salio de ella. Cerré los ojos y sentí como la oscuridad me tragaba una vez más.
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¿Que sucede ahora?
Debo decir que ya nos acercamos al final.
¿El fin por fin?
Nos leemos pronto, con sorpresas que los dejaran O.O

jueves, 10 de febrero de 2011

Capitulo 30: ¡Ex novios!

¡¡Hooola!! Ya traigo nuevo capitulo, debo recordarles que he estado editando la historia (al menos lo máximo posible)

Ehm, ¿Aprodithe, puedes darme tu correo para hablar un par de cositas contigo? creo que necesito de tu ayuda xD
Sin más que decir... ¡¡el capitulo!!
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—Etto... yo... uhm... ¿gracias? –dije cohibida, ellos no pudieron más que reírse ante mi reacción, Dania me hizo sentarme a su lado, mientras miraba con ojo critico mis facciones después miro a su hermano.
—Sigue siendo ella en algún lugar de esa idea loca que solo a ti se te pudo ocurrir... Dios... Está tan distinta –susurró con el ceño fruncido, después miró a su madre con enojo:- Ma, tú también tienes culpa de que ella me olvidara…
—Solo me tenía que recordar a mí –gruñó Balthazar y yo bufé con burla, haciendo sonreír a Dania.
—Chicos dejen de pelear. Ya que no estábamos al tanto de que tu vendrías no hay nada, uhm, preparado. Yo quería darte tus recuerdos, pero no se puede, podría traer muchos problemas. Aunque según lo que dijo Dania, vas progresando rápido, solo falta...
— ¿Como llegamos a estar juntos? –Interrumpió Balthazar a su madre, levantando irónicamente sus cejas:- Dios, falta mucho...
—Cierra la boca, mal educado –reclamé poniendo los ojos en blanco- Yo puedo esperar, el que esta apurado es otro...
—Si, últimamente esta insoportable. Bueno más de lo común –dijo Dania después me cerró un ojo:- Tengo mucho que contarte.
—Supongo que yo no mucho, pero ahm, hay que ponernos al día ¿no? –dije sonriendo. Ella sonrió radiante, pero un gruñido y un apretón aun más posesivo de parte de Balthazar nos interrumpio:- Deja ya de ser tan celoso, me enfermas.
— ¡Esa es mi nena! –exclamó Dania riendo:- Sip, hay mucho de mi mejor amiga ahí. ¿Como que estas juntándote con la cabeza hueca de Patrice? Digo, uhm, ella nos odia.
— ¿Nos odia? Nos llevamos bien, mientras no se meta en mi espacio privado –dije encogiéndome de hombros-
—Bien, chicas, siento interrumpirlas pero acabo de preparar un rico café. Aurorita espero que tengas un poco más de paciencia, aun no es tiempo de respuestas.
“Aun no es tiempo de respuestas”
La frase se seguía repitiendo una y otra y otra vez en mi cabeza, estábamos en clases.
Cuando desperté, la casa estaba en silencio, desayune sola y me fui en skate al colegio. Lily me saludó y estuvo conmigo casi toda la mañana, evitando en cualquier momento hablar de Jean Paul. Él no estaba, los chicos solo me saludaron rápidamente y cada uno se marcho a sus respectivas clases. Sentía que en cualquier momento explotaría, tenia mucha presión y... Y me era difícil estar separada de Balthazar.
Respecto a eso, el muy sinvergüenza se quedó a dormir conmigo, pero cuando desperté ya no estaba. Me dejó una nota: “Ey, eres tan floja. Te espero en el colegio, no se si aguantare las ganas de besarte así que no me reclames si te rapto en un pasillo vacío o algo así.” Si, él es tan romántico, noten mi sarcasmo por favor.
La puerta se abrió y mis pensamientos se quedaron en blanco, acababa de entrar nuestra nueva compañera. Dania estaba vestida casi igual a mí, con la simple diferencia que llevaba puestas unas cadenas y sus botas de combate. El murmullo comenzó enseguida, ella sonreía nerviosa.
¡Que buena actriz era! Nadie dudaría de ella, después de una corta bienvenida la profesora señaló el puesto detrás de mí. Ella caminó encantada y se inclinó en mi puesto diciendo: “te queda la pose de niña buena” las dos reímos disimuladamente. Cuando tocaron ella se puso al lado mío y yo la guié, nadie se acerco ni siquiera a preguntar por que se cambio o de donde venia, simplemente la ignoraban.
Eso nos ayudo bastante, por que mientras caminábamos Dania me contaba una que otra broma que hicimos en los pasillos y cosas por el estilo, de repente cambio el tema rápido a “la moda y la música” iba realmente entretenida y no me di cuenta de que Antonello se acercaba hasta que chocamos y casi me caí al suelo.
— ¡Oye! –exclame riéndome, los mire y ellos se miraban con... no se, era algo extraño:- Antonello, te presento a Dania. Dania, él es Antonello.
—Si, como sea. ¿Vamos? Tengo que ir al centro comercial a comprarme un libro. No quiero ir sola, ¿me acompañas?
—Yo... Uhm... claro. ¡Anto espera! –grite al ver que se iba, él se giro con los ojos entrecerrados yo suspire y mordí mi labio.- Etto... ¿Jean Paul, él...?
—Jean Paul se marchó. Dijo que volvería cuando se le de la gana, Au… No deberías estar con ella, ven vámonos tengo cosas que decirte –dijo agarrando mi brazo y dándole un ligero tiron. Dania por su parte me sostuvo y gruñendo le hizo una seña obscena a Antonello.
—Vete al diablo, ella estaba conmigo desde antes. Así que, date media vuelta y ándate, es mejor ni ver tu sombra –gruño Dania sacándole la lengua con actitud de niña pequeña. Antonello se puso a reír y me tiró con un poco más de fuerza, haciendo que Dania jadeara por el esfuerzo.
Mis brazos dolían, por desgracia parecía que estos dos no tenían intención de soltarme. Mis ojos se clavaron con aburrimiento y fastidio en el pasillo vacío en donde un radiante Balthazar me miraba con un descaro inigualable. Sonrojada por la intensa mirada no me di cuenta de que Antonello y Dania se habían detenido y ahora discutían frente a frente. Muy cerca, gritándose no se que diablos, pero parecían haberse olvidado de mí. Mordiendo mi labio enlace la mirada con Balthazar y entonces…
— ¡Eh, Jake! –grite pisando realmente fuerte y empujando a un par de personas que se interponían en mi camino, quienes me gritaron un par de groserías. Jake me miró con una gran sonrisa que se fue borrando poco a poco mientras me acercaba. Me cruce de brazos frente a él y el grupo de amigos que lo rodeaban.-
— ¿Qué pasa, cariño? –preguntó nervioso, una lenta y confiada sonrisa se formo en mi rostro y acomodando mi cabello me incline hasta quedar muy cerca de sus labios.
— ¿Cuándo pretendías contarme que nos estábamos acostando? Ya sabes, es increíble saber después de todo el instituto. ¡Impresionante! ¿O solo te adelantas a los hechos, cariño? –escupí la ultima parte con enojo y dejando la falsa pose de “sensualidad”. Él me miró con autentico terror, abriendo y cerrando su boca como un pez fuera del agua, a esta altura nos rodeaba casi todos.- ¿baby? Estoy esperando que me lo expliques.
— ¡E-espera! Y-yo… lo que pasa…
— ¿Si, Jake? –susurré con el ceño fruncido, él me miro con suplica y yo retrocedí de manera inconciente, evitando mirar sus ojos.- Ya lo veo.
— ¡No te vayas! –gritó alcanzándome y tomando mi brazo derecho, mire por encima de mi hombro chocando con sus ojos llenos de lágrimas.- Por favor, Aurora, yo en verdad te amo…
— ¡Yo también te amaba maldita sea, eras mi mejor amigo, en casi la única persona en la cual confiaba! ¡Y mira lo que has hecho! ¡Estaba dispuesta a estar contigo, maldita sea, estaba logrando enamorarme de ti! –me solté con furia, y me gire para quedar frente él.- sabias bien lo mucho que me duelen las mentiras, joder, lo sabes mejor que nadie. ¡No hables! N-no quiero escucharte, no ahora.
— ¡Aurora! –gritó Dania desde una hermosa moto, me subí detrás y ella acelero, no mire atrás. No necesitaba saber que perdí a otro amigo.

Sentí como el calor subía a mis mejillas al sentir que un cuerpo calido me sostenía, me separe rápidamente de quien fuese que me abrazaba, parpadeando con rapidez para acostumbrarme a la fuerte luz.
—Te desmayaste –dijo Balthazar como si eso explicara todo, lo miré confusa antes de ser literalmente raptada por un par de brazos.
— ¡Vamos de inmediato a la enfermería! –exclamó Antonello agitado, lo miré extraño antes de entender, él quería saber que sucedió, lentamente negué.
—N-no, bah, ya paso. ¿Quién eres tú?
— ¡Es mi hermano! –exclamó Dania apareciendo sonriente, antes de sacarle la lengua Antonello en un gesto infantil.- Te dije que Au no nos conocía de antes, Aurora él es Balthazar, Balty pooh ella es Aurora, mi nueva mejor amiga.
—Ya veo, otro monstruo a tu colección de amigos –espetó con burla Balthazar antes de girarse e irse, en mi mente resonó “me debes un beso, Aurora” haciendo que me sonrojara profundamente antes de mirar a los dos chicos que estaban frente a mí.
—Entonces, ¿Ustedes dos de donde se conocen?
—Yo… eh… -el balbuceo de Dania se corto cuando Antonello dejo caer la sorpresa del año.
—Es mi ex novia.